redes sociales & psicoanalisis

En estos momentos en los que muchos quieren ver al psicoanalisis  en retroceso como teoría y técnica, resulta interesante echar una mirada más detallada sobre algunos asuntos para concluir que goza de excelente salud.

La verdad es que si Lacan viviera sería un fanático de internet en general y de las redes sociales en particular. La estructura de la web 2.0  es una idea muy lacaniana: cadenas, nudos, identidades, gente que construye sentido asociativamente y no linealmente.

Sin embargo esta linea de trabajo está aún por desarrollarse.  Personalmente, me entusiasma este nuevo paradigma hecho de piezas conocidas.  Más de 20 años de ejercicio de la psicología clínica me ha dado material de sobra para saber que los seres humanos somos bastante predecibles aunque irrepetibles.
Cuando hace unos diez años comenzaron a aparecer por la consulta pacientes afectados por una depresión reactiva producto del fracaso de una relación virtual y otros que hablaban de su adicción a internet, entendí que una nueva forma de estructurar el síntoma neurótico estaba surgiendo y que  era necesario una escucha que buscara lo específico de ese malestar. Mucha agua ha corrido bajo el puente y ya no se trata de analizar lo patológico, como hicimos en nuestro post sobre second life , sino que también tenemos que comenzar a plantearnos qué es ” normal” en nuestra identidad virtual  y qué no lo es, aún sabiendo que la “normalidad” no es parámetro de análisis. .

En ese  deslizamiento de sentido que se produce a través de las diversas identidades y perfiles, ¿Podemos hablar del ordenador como un gran simulador de emociones? ¿Una relación virtual se puede considerar como una infidelidad en el caso de que  se esté en pareja? ¿Qué lugar ocupan en mi ideal del yo  esos 120 amigos virtuales que nunca conoceré ?¿ Importan los criterios con los que los elijo?….

Sherry Turkley , una psicóloga americana formada en psicoanálisis en Francia en los 70,  ha sido la primera y casi la única que se ha interesado por estos temas. ¿Cuáles han sido sus hallazgos?

Algunos ya sabidos a estas alturas ( pero no hace diez años) :  por ejemplo que la forma de construir comunidades ha cambiado, que hemos avanzado hacia una cultura de la simulación, que la vida en la pantalla nos permite proyectar nuestra historia y ubicar nuestras fantasías tanto intelectuales como afectivas en un nuevo espacio.-

Estamos utilizando las pantallas del ordenador para reconducir nuestra forma de pensar y de actuar.

Pero Turkley va más allá y señala que la vida real es ya una ventana más en las múltiples ventanas que abrimos en nuestra identidad virtual:  se trata de un “yo mismo” que juega diferentes roles en diferentes espacios y la vida real es solo uno más, sostiene. ¿Esto enriquece o enferma?

Por otra parte la idea misma de lo que es un ordenador  ha cambiado, desde ese “enorme calculador” de finales  de los 70 a los que se accedía a través de comandos a un lenguaje creativo basado en ordenes simples que permiten conectar e interactuar, comunicar.-

Un cambio importante se ha producido en los ultimos tres años desde la aparición de la red social Facebook.

La importancia de “mostrarse” para ser identificado parece haber crecido enormemente;  justamente era lo que se ocultaba hace unos años tras los nicks y las personalidades virtuales y ahora resulta que todos somos exhibicionistas: mostramos nuestras fotos, nuestras relaciones, nuestro día a día y nuestras emociones sin recato. ¿Es esta sociedad exhibicionista? ¿O  se trata de que el ataque brutal a la subjetividad sufrido en los 90 de la mano de la “liquidez” como bandera debe ser reparado de alguna forma?

No podemos dar respuestas simples a este hecho: señala un cambio, una evolución en las dinámicas de interacción social que no sabemos adonde nos conducirá.

Turkley concluye que, contrariamente a las predicciones apocalípticas de algunos analistas, la vida electrónica puede conducirnos a un despliegue sistemático y sostenido de identidades- es como tener 10 trabajos simultáneos-  todo encapsulado en las paredes del lenguaje, (nada menos!!! )y en la intimidad de la pantalla y de nuestros dedos tecleando sin cesar.
La amenaza de que la vida virtual desate un síndrome de múltiples personalidades debe compensarse con la oportunidad de despliegue de nuevas estrategias para demandar aquello que deseamos .

La ausencia del olvido en nuestra vida virtual que hace que podamos volver a esos chats de hace cinco años  con personas virtuales que a lo mejor ni recordamos y recuperarlos sin “elaboración secundaria”, puede ser un instrumento de re-elaboración de la narrativa personal y en este sentido la experiencia de la identidad virtual deviene “terapéutica” al mejor estilo freudiano porque puede ser :

1) Una forma de entender el sentido de nuestro “síntoma”, sea cual sea el área  que crea malestar

2) Una “técnica” para hacer consciente lo inconsciente

3) Un nuevo espacio que busca no solo describir sino básicamente explicar.-

Es una nueva forma de hacer historia.

Bibliografia: Turkley Sherry: La vida en la pantalla. Paidos. 1997

Cuidar al que cuida

Un cuidador informal es toda persona que debe hacerse cargo de un familiar afectado por alguna enfermedad crónica o algún grado de dependencia.-

La esposa que cuida del marido, la madre que cuida de su hijo, la hija que cuida de su/s padre/s.

Este fenómeno se ha incrementado debido al aumento de la esperanza de vida que ha integrado al proceso de envejecimiento una gradual pérdida de autonomía, en algunos casos ligado a mayor dependencia para las actividades de la vida diaria. En otros se trata de mayor sobrevida a enfermedades crónicas o congénita.

Las preguntas más comunes son : ¿Por qué a mí? en el caso del paciente o ¿por qué he de hacerlo yo? ¿hasta cuando? ¿cómo?, en el caso del cuidador.-

En todo caso cuidador -cuidado forman una estructura con reglas propias ligadas generalmente a rutinas, hábitos, estilos de comunicación previos al cambio de situación y un sistema de creencias que sustenta qué se hace y por qué se hace.-

Desde el punto de vista del cuidador es básico formarlo respecto de :

  • aspectos clínicos de la enfermedad de su familiar: cuanto más sepa menor será su ansiedad frente a los cambios
  • aspectos legales. si caben
  • aspectos psicológicos: centrados en la idea de más y mejor calidad de vida para ambos miembros del tándem.-

En general se sostiene que se deviene cuidador de alguién, cuando ese alguien tiene un grado de dependencia tan grande que no es responsable de su persona y a veces ni de su propia vida.-

Todos los hijos saben que sus padres se harán mayores pero cuando esa situación irrumpe en su propia vida puede originar un conflicto porque buena parte de la vulnerabilidad del familiar cuidador tiene que ver con sentimientos de “lo debido”, “lo esperado”, influye de manera muy importante la manera como se han relacionado con este otro, que tipo de deudas, de asuntos pendientes existente entre ellos.-

En la adolescencia, tiempo de confrontaciones se abren aspectos de rebeldía que suelen desembocar en una confrontación y finalmente en pactos relativos a la emancipación.-

Cuando los padres comienzan a envejecer (nos centraremos en este caso, pero las conclusiones son extrapolables a otro tipo de situaciones) hay un retorno a los fantasmas pasados, se reabre la demanda fuerte de atención y exigencias pero invertida.

Si hasta ahora el mensaje de los padres era: “déjate cuidar” ahora es ” Cuídame”; muchas veces esa inversión de roles viene acompañada de intensos sentimientos de culpa por parte del cuidador si se ve avasallado por la fragilidad de su familiar-

Suele suceder que el envejecimiento con algún grado de deterioro intelectual hace que fallen las censuras y digan cosas impensables anteriormente : críticas, reproches, demandas.

La primera respuesta suele ser la negación que busca anular el efecto que producen esas quejas y los comentarios críticos dirigidos al cuidador. Ahora bien la negación es protectora, pero puede convertirse en un obstáculo para iniciar y aceptar el duelo por las capacidades que el familiar va perdiendo irremediablemente. Ese trabajo debe ser realizado desde ambos puntos de la pareja cuidador/cuidado.-

Si no hay una aceptación de la tristeza puede aparecer un brote de rabia y hostilidad hacia el otro.-

También  pueden aparecer sentimientos de remordimiento y culpa que llevan a la pretensión de ocuparse full-time del enfermo. Por parte del que es cuidado  debe ir haciendo a su vez un duelo por aquellas cosas que quizás ya no pueda hacer o sobre las que no puede decidir. En toco caso es necesario reubicar la relación en un nuevo contexto.-

Respecto del cuidador tanto cuidar como distraerse no se puede hacer si no se tiene ganas. Cuidar por obligación o porque nadie más lo hace o divertirse porque toca solo conduce a : des-cuidar y aburrirse.-

Es importante que el cuidador detecte en un espacio adecuado algunas señales de que las cosas están funcionando mal para obtener la reducción de la vulnerabilidad que la situación provoca y aprenda a gestionar:

  • su tiempo (trabajo-otros roles-tiempo libre)
  • sus emociones : pena, miedo, desconocimiento, culpa, rencores, desorientación
  • su propio proyecto vital (relaciones personales, objetivos).

Posibles señales de alerta

  • Problemas de sueño (despertar de madrugada, dificultad para conciliar el sueño, demasiado sueño, etc.)
  • Pérdida de energía, fatiga crónica, sensación de cansancio continuo, etc.
  • Aislamiento
  • Consumo excesivo de bebidas con cafeína, alcohol o tabaco. Consumo excesivo de pastillas para dormir u otros medicamentos
  • Problemas físicos: palpitaciones, temblor de manos, molestias digestivas
  • Problemas de memoria y dificultad para concentrarse
  • Menor interés por actividades y personas que anteriormente eran objeto de interés
  • Aumento o disminución del apetito
  • Actos rutinarios repetitivos como, por ejemplo, limpiar continuamente
  • Enfadarse fácilmente
  • Dar demasiada importancia a pequeños detalles
  • Cambios frecuentes de humor o de estado de ánimo
  • Propensión a sufrir accidentes
  • Dificultad para superar sentimientos de depresión o nerviosismo
  • No admitir la existencia de síntomas físicos o psicológicos que se justifican mediante otras causas ajenas al cuidado
  • Tratar a otras personas de la familia de forma menos considerada que habitualmente.

Debieramos matizar, marcando que no es lo mismo cuidar a un progenitor que envejece con mayor dependencia que a un espos/a, afectado por alguna enfermedad crónica o que ha sufrido algun problema agudo que ha cambidao su vida (ej: infarto) o si se un padre/madre que cuida de su hijo con alguna discapacidad; pero en genral la dinñamica es la que describimos.

El cuidador es mujer en la mayoría de los casos, mayor de 40 años, y cumpliendo otros roles: trabajo familia propia, etc..por lo que habría que agregar el impacto que esta nueva situación tiene en su proyecto vital .-

Finalmente:

Es posible establecer una relación entre el enfermo y su cuidador que los proteja a los dos de la vivencia de claudicación.-

Aprender a cuidar es una tarea, no es algo dado, requiere habilidades de comunicación, competencias específicas y una fuerte instrospección para detectar y elaborar los sentimientos que obstaculizan la tarea.-

Bibliografía:

-SEGG

– Ruaix Miquel: “La atención a los familiares cuidadores”

Duelo y trauma en el desempleo

Frente al desempleo puede suceder que:

  • la situación se perciba como consecuencia de causas sociales, económicas o políticas
  • el trabajador atribuya a su perfil personal, sus acciones, etc., la razón de la perdida de trabajo.

Ambas representaciones aparecen en forma secuencial; la primera al  ser despedido y la segunda al buscar trabajo y no encontrarlo.

Galende (1997) analiza cómo la caída del Estado Benefactor arrastró las consignas de universalidad, igualdad y equidad, dejando librados los riesgos de la existencia a una cobertura que depende de la capacidad económica del trabajador.

En tanto sigan prevaleciendo las leyes del mercado por sobre las de la comunidad y la lógica del contrato sobre la de la justicia social, los riesgos son la imprevisibilidad y la falta de reglas.-

Cuando Freud plantea el antagonismo entre las exigencias pulsionales y las restricciones impuestas por la cultura, refiere que la justicia social implica  que la violencia individual (la ley del más fuerte o del mercado) no se imponga sobre el poder comunitario.

En la representación social del desempleo de tipo conductual según la cual se atribuye el desempleo  a causas personales (historia laboral, formación, actividad gremial, etc.)  podemos encontrar el síndrome de desocialización de la problemática laboral en el que siempre existe un momento de “victimización”.- Continuar leyendo “Duelo y trauma en el desempleo”