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Buenas practicas en terapia online

El apoyo psicológico online es una alternativa en franca expansión, pero aún hay mucho por definir.

¿Que es la terapia online?

Es una modalidad de apoyo psicológico  que utiliza las herramientas de internet  en una comunicación sincrónica (simultánea) o asincrónica (derivada en el tiempo) entre un individuo y un profesional de la salud.

El motivo de la consulta varía desde una demanda de orientación sobre cuestiones varias: relaciones, trabajo, etc.., hasta orientación para enfrentar el estrés por cambios de residencia .En algunos casos la terapia online complementa la terapia en caso de viaje o problemas de salud que impiden el desplazamiento, en otros,  una consulta online permite un seguimiento posterior a la finalización de un proceso terapéutico.

¿Que NO es la terapia online?

E-terapia no es psicoterapia en tanto no se hace un diagnóstico previo ni se elige como alternativa terapéutica en casos de trastornos mentales por lo cual no es correcto compararla con la terapia psicológica cara a cara. La terapia online permite a la persona que consulta obtener una guía de análisis de su situación actual, una forma de ordenar sus ideas respecto de un tema puntual: no diagnóstica sino que orienta, ayudando a la persona a reconducir sus objetivos entre los que puede estar iniciar una psicoterapia cara a cara.

¿Cuáles son sus ventajas?

Cuando la terapia online se desarrolla de una manera asincrónica (por e-mail) permite reflexionar sobre las intervenciones anteriores . Cuando se desarrolla via skype (o chat) acerca la alternativa de orientación psicológica  a personas que de otra manera no accederían a ella.

Debido a que no hay un contexto social o no verbal en teoría es posible llegar al punto  más rápidamente. La comprensión asociada a la lectura elimina las barreras de la emoción.

¿Cuales son sus desventajas?

Las fortalezas de la e-terapia es también su debilidad: sin contexto no verbal entre los participantes hay un gran potencial para los malentendidos. Requiere además habilidades en la escritura y en la comprensión que faciliten la comunicación al mismo nivel.

¿Cuál es el futuro de la terapia online?

Es muy probable que evolucione hacia una consolidación como alternativa ligada a las redes sociales verticales: comunidades de usuarios, grupos de pacientes para situaciones y demandas puntuales, salud 2.0, dejando siempre claro que no puede sustituir a la terapia cara a cara sino que es un recurso útil y necesario en  consultas de orientación.

¿Para que sirve el psicoanálisis?

Como decía Discépolo en “Cambalache”, en estos tiempos de “Biblia contra un calefón”,  viene bien alguna reflexión crítica sobre el lugar del psicoanálisis en el “mercado” de salud  ¿es posible asociar estas dos palabras?,  porque  ”quién entiende los por qué soporta los cómo”.

Aquí un estupendo artículo de Felipe Muller para La Nación:

Un espacio para la verdad

En la actualidad, hay toda una serie de pretextos muy válidos para no comenzar una cura psicoanalítica ante un padecimiento psíquico.

El primero de ellos es la variedad de alternativas psicoterapéuticas que ofrecen resolver estos padecimientos en un número cada vez más acotado de sesiones.

El segundo es la existencia de una industria psicofarmacológica cada vez más afinada en tratar las dolencias del espíritu con efectos secundarios minimizados.

El tercero tiene que ver con los tiempos y los costos: el psicoanálisis y el mercado de la salud parecen incompatibles.

Pero si bien hay más razones para no empezar un psicoanálisis, hay, por otro lado, una muy buena razón para hacerlo, que explica su prevalencia en nuestra cultura: el espacio psicoanalítico es uno de los pocos espacios en nuestra sociedad que aún se ocupa de la verdad.

La verdad de la que se ocupa el psicoanálisis es la del sujeto que consulta, que se presenta al consultorio con uno o más síntomas. El síntoma (molesto para aquel que lo padece y gran enemigo de todo el sistema de salud mental) es, para el psicoanalista, la oportunidad que tiene el sujeto de saber algo de su verdad, y remitirá cuando las cuestiones de esa verdad se traten.

El primer paso que da una persona en un espacio psicoanalítico es la llegada al consultorio de la mano del síntoma. El segundo se centra en convertir ese síntoma en una “zona de ignorancia” sobre sí mismo; la persona, en ese espacio, comienza a preguntarse sobre ese síntoma. La forma general de esa pregunta es: “¿Qué tengo que ver yo con esto que padezco?”. En ese momento, se ha instalado entonces esa “zona de ignorancia” sobre sí mismo que encamina al “consultante” al lugar de “analizante” y lo acerca ahora a la búsqueda de una verdad que vive en él pero que desconoce. Esa verdad propia es inconsciente.

Freud propuso cuatro formas de acceso al inconsciente para saber de esta verdad que tiene efectos determinantes en la vida de los sujetos: la transferencia, los actos fallidos, los sueños y los chistes. Así, en los equívocos al hablar, donde la mayoría de las personas descarta el acto y lo significa como carente de importancia alguna, el psicoanalista opera en un sentido opuesto. Dice que hay algo que escuchar allí, en esa interrupción del discurso del analizante; que el equívoco es una posibilidad de conocer algo de esa verdad inconsciente. Entonces, si el tercer paso que da un analizante es hablar a partir de esta pregunta sobre sí, el cuarto paso será servirse de estas vías de acceso a su propia verdad que irrumpen en el diálogo con el psicoanalista.

Esta verdad tiene menos que ver con la verdad de la ciencia, una verdad continua, que está por todos lados y que -con las virtudes de la metodología y las herramientas adecuadas- se puede descubrir. La verdad con la que trata el psicoanálisis es una verdad discontinua, que tiene, como diría Foucault, sus momentos de aparición, y lo hace en estos acontecimientos psíquicos que para el psicoanalista son vías de acceso al inconsciente. Así, esta verdad aparece como un rayo, y la relación con ella no es de descubrimiento, sino de captura.

No hay otro método terapéutico que se ocupe de las cuestiones del padecer humano que haga hincapié en la verdad del sujeto. Al contrario, las psicoterapias en general, así como la psicofarmacología, apuntan a la remisión sintomática como objetivo. Tampoco el valioso aporte de las neurociencias se ocupa de esta verdad particular, sino de aquella que se encuentra en todas las personas y que nos permite saber que, por ejemplo, determinada área del cerebro se activa cuando tenemos miedo, contribuyendo de esta manera al conocimiento general de la especie humana.

La verdad del sujeto no está disponible de manera directa, sino que requiere un proceso de captura (nunca es final, sino que se encuentra en constante desarrollo), donde esa verdad va revelándose, y consecuentemente produciendo efectos expansivos y liberadores en la subjetividad del analizante.

La irrupción de esta verdad reclama un proceso cuyo tiempo es el tiempo del sujeto mismo. Por eso, el psicoanálisis va también en sentido opuesto a los requerimientos del mercado de salud. Y quizás éste sea el punto en el cual hay que detenerse para analizar la tan promocionada mala fama del psicoanálisis, que casualmente ofrece uno de los pocos espacios en nuestra sociedad donde la cuestión de la verdad del sujeto tiene centralidad, independientemente de los tiempos ajenos. © La Nacion.

Envejecer en forma activa

Europa es el continente más envejecido del mundo. Si examinamos los principales índices demográficos de principios del sXX, la esperanza de vida no llegaba a los 40 años y la fecundidad ascendía a 3,7 hijos; no más de un 5% de habitantes tenía más de 65 años.-

El ser humano es extraordinariamente permeable a los estímulos y mantiene la capacidad de aprendizaje gracias a la plasticidad neuronal, en contra de  la idea de que la persona mayor no puede aprender, prejuicio que imposibilitaba trabajar en programas de estimulación cognitiva, motriz y neuro-fisológica.

Los estudios han probado además la capacidad del adulto mayor de compensar los déficits que puedan ir surgiendo mediante el control del ambiente:casas inteligentes y adapatadas, domótica, arquitectura sostenible y adapatada, etc..

Las formas de envejecer son infinitas desde las usuales a las patológicas pasando por las óptimas, no existe “la vejez”.

Esta forma de entender la vejez es la que está detrás del  concepto de “envejecimiento activo” (OMS 2002) definido como “el proceso de optimizar las oportunidades de salud, participación y seguridad en orden a mejorar la calidad de vida de las personas que envejecen”.-

Permanecer activo es poder participar en la vida de la comunidad en actividades recreativas de ocio, terapéutico, sociales, de voluntariado o remuneradas.

Es un derecho humano envejecer con dignidad y eso no implica solo asegurar sabanas limpias y acceso a medicación o techo seguro; es conservar la dignidad y la capacidad de crear el mayor tiempo posible.-

Las políticas propuestas por la OMS para potenciar el envejecimiento activo son:

1) Aumentar la protección de la salud a través de hábitos saludables que reduzcan factores de riesgo asociados a enfermedades incapacitantes.-

2) promover factores de protección de las funciones cognitivas

3) promover la inteligencia emocional y el afrontamiento positivo de las pérdidas

4) promover la participación psicosocial y el trabajo de las redes sociales.-

Las variables de personalidad asociadas a mayor percepción de calidad de vida en la vejez se relacionan con la capacidad de percibir los cambios como oportunidades, aprender  a disfrutar los cambios y mantener la motivación, la curiosidad, la elaboración del proyecto de vida.-

No se trata sólo de mantener una buena salud libre de enfermedades o de discapacidad sino también de evitar la discapacidad afectiva, psiquica y social.

La teoría del desapego, resulta nociva si la tomamos como inevitable.

En todos los casos un envejecimiento saludable comienza por la prevención; unos 20 o 25 años antes de llegar a la expectativa de vida media actual situada en los 85 años para algunas poblaciones, hemos de implementar programas de intervención que trabajen los imaginarios colectivos y la narrativa asociada a la vejez.-

Es a partir de los 50 años en los que es necesario profundizar los aspectos señalados: estímulos cognitivos, reelaboración de proyectos, estimulación emocional, sociabilidad y participación social a fín de llegar a las edades más avanzadas con nuevas fortalezas.-

Este punto de vista no sólo es positivo y “humano” sino además económicamente rentable en tanto disminuye las prestaciones por discapacidades que podrían haberse retardado o en muchos casos evitado.-

El lema es : Vivir mientras la vida valga más que la muerte.-

bibliografía.

Fernández -Ballesteros R: “Psicología del envejecimiento: crecimiento y declive2 (1996) UAM

OMS 2002 : Active aging Ginebra WHO

Argyle, M (2001) “The psychology of happiness”

La sociedad sentada

Según el sociólogo alsaciano David Le Breton, (autor de Antropologia-Del-Cuerpo-y-Modernidad)  para quién hemos entrado en la época de la “humanidad sentada”, una de las características del mundo  ”sentado” es su estilo de vida y sus hábitos: de la silla al ascensor, las escaleras mecánicas y el coche, para luego agitarse en el gimnasio.

Esta tendencia se suma al desafío de afrontar los dilemas de los cambios en la actual coyuntura del trabajo y las profesiones, la crisis económica, de valores, etc.

En los comienzos del siglo XX dominaban los empleos de “cuello azul” las fábricas, la producción, con el tiempo la balanza se fue inclinando hacia los empleos de cuello blanco en el sector servicios, desde finales de los setenta el cambio se profundizó: actualmente hablamos de la economía del conocimiento, concepto difícil de definir pero que tiene que ver con una práctica económica en la que las ideas, la información y la forma de “formarse” sustentan  el crecimiento.-

Como ha señalado  Charles Leadbeater:

“La mayoría de nosotros nos ganamos la vida proporcionando servicios, juicios, información y análisis, ya sea en un centro de atención telefónica, en un bufete de abogados, en una oficina de gobierno o en un laboratorio científico. Todos trabajamos en “la nube “.- Sigue leyendo

¿Qué es la psicología de la salud?

1)Es una forma de ayudar a las personas a convivir con sus problemas de salud, sobre todo aquellos crónicos.
2)  Es la práctica de la  promoción de la salud para el logro de objetivos de bienestar .
3) Es un “marco” para que los profesionales de la salud aborden los temas,las creencias, las actitudes que influyen en la forma en que las personas entienden la salud y la enfermedad.
4)Es una forma de trabajar sobre los objetivos, la identificación de obstáculos y  los sistemas de soporte personal para lograr en el paciente mayor adherencia a los cambios en el estilo de vida que facilitan el control de la enfermedad.(University of Duke)
5) Es  una alianza responsable para lograr el mayor estado de bienestar posible en las circunstancias que la enfermedad instala tomando  en cuenta las directivas del equipo de salud: médicos, fisioterapeutas, etc.
El psicólogo de la salud intenta reemplazar el viejo modelo médico de”haz lo que yo te digo”  para centrarse más en el empoderamiento del paciente como agente de salud, entendiendo, sus miedos,  sus resistencias y fomentando su motivación a través del descubrimiento de sus fortalezas internas.

Significa reforzar la idea de que no hay enfermedades sino enfermos,  rescatando lo individual de la historia personal para entender:
¿Qué significa esta enfermedad para mí?
¿En qué momento de mi vida aparece?
¿Con qué cuento para mejorar?
¿Qué cambios tengo que hacer?
¿Cuando los haré?
¿Con quién los haré?
¿Por qué no puedo hacerlos?
¿Qué necesito para hacerlos?
¿Qué me falta?
Un psicologo de la salud se diferencia del tradicional “educador para la salud” en donde  las “pautas saludables” se entregan en forma de intructivos, libros, CD, charlas y en donde la relación es unidireccional  y basada  en la idea de que profesional de  la salud” sabe” y el enfermo desde luego que no, por lo que la info se imparte sobre la idea de que la persona “haga lo que tiene que hacer”.
El psicólogo de salud por el contrario acompaña al paciente para que aborde sus creencias, sus forma de reaccionar frente a la salud o la enfermedad, explore sus posibilidades frente al hecho consumado de la enfermedad crónica y sea un elemento activo en mejorar su calidad de vida. La relación ya no es unidireccional sino circular: medico/psicólogo- paciente.