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La eficacia de la psicoterapia

La Asociación Americana de Psicología publicó en agosto de 2012 un informe con los resultados de un estudio que analizó más de 140 estudios de calidad sobre la eficacia de la psicoterapia. Estos son algunos de los resultados de ese análisis:

- Los efectos de la psicoterapia son elevados y significativos, y se mantienen a lo largo del tiempo para la mayoría de los trastornos.

- Los efectos beneficiosos de la psicoterapia se mantienen durante más tiempo que los efectos de los fármacos y hay una probabilidad menor de necesitar un nuevo tratamiento en el futuro

-Las personas tratadas con psicoterapia adquieren durante el tratamiento una serie de habilidades que les resultan útiles más allá del tratamiento y que continúan produciendo mejoras tras finalizar el mismo.

- La psicoterapia es eficaz en personas con ansiedad y depresión con tratamientos relativamente breves.

- Existe también amplia evidencia científica que demuestra que la psicoterapia es eficaz no solo con adultos sino también con niños, adolescentes y ancianos.

- Los programas de psicoterapia reducen tanto el gasto sanitario como el número de visitas al médico. Cuando se integra la psicoterapia en la atención primaria, el gasto médico se reduce entre un 20% y un 30%.

- La evidencia científica demuestra también la relación que existe entre la salud mental y la salud física, apoyando la integración del tratamiento psicológico en el sistema de atención primaria.

- La psicoterapia es rentable, reduce la discapacidad, la patología y la mortalidad, mejora el funcionamiento en el trabajo y disminuye los días de hospitalización psiquiátrica.

Fuente: http://motivacion.about.com/b/2013/03/29/la-eficacia-de-la-psicoterapia.htm

¿Existe el síndrome del nido vacío?

 

En los años 70 algunos psicólogos hablaron de este estado asociada a dificultades para asumir la salida de los hijos del núcleo familiar. Pero ¿existe?

Lilian Rubin (http://www.caring.com/reflections/lillian-rubin-reflection-old-age ) socióloga norteamericana entrevistó a a160 mujeres entre 35 y 55 años, cuyos hijos estaban a punto de salir de casa o ya la habían dejado, detectó sentimientos de tristeza y nostalgia solamente en aquellas cuyas relaciones con sus hijos tenían algún toque de decepción, porque la educación no había marchado como lo deseaban, porque el hijo tenía algún problema o porque no se llevaba bien con ellos.

Por otra parte y como era de esperar, aquellas que trabajaban fuera de casa lo llevaban mejor que las que no la hacían.

Pero -sostiene Rubin-en todos los casos había sentimientos de satisfacción, asociado a la terminación de una etapa, la de “madre en activo” y eso parece influir en la relación de pareja por recuperara tiempo para actividades en común.

El aspecto menos positivo tiene que ver con cuestiones de autoestima: la mujer termina su función de cuidadora y si este ha sido su único rol  pueden surgir conflictos. A veces, se instala un nuevo rol de cuidador : el de los padres mayores.

Es necesario vigilar muy de cerca que pasa con esa mujer si no logra abrir otras instancias de proyecto personal.

Algunos tips de utilidad para abordar esta etapa:

1) Organiza tu tiempo incluyen actividades que hasta ahora has pospuesto. No importa si son realistas o no, en una primera instancia fantasea con todo: cursos, viajes, retornar a la profesión, hobbies, etc.

2) Considera esta nueva etapa como la continuidad de un proyecto de vida ¿Cómo resolviste otras etapas de tu vida? ¿Hay algo que cambiarías? ¿que crees que no puedes hacer? ¿Por qué?

3) No involucres a tu hijo en tus sentimientos. Puedes hablarlo con tu pareja, amigos o un psicoterapeuta.

4) Introduce cambios en tu rutina de pareja y si no la tienes incorpora el objetivo de nuevas relaciones (nuevos amigos, parejas potenciales, socios)

5) Si después de seis meses no logras superar sentimientos de tristeza o crees que estás deprimido busca ayuda profesional. Puede haber cuestiones adicionales que aparecen ahora pero que ya estaban presentes.

 

 

 

 

Los beneficios de la tristeza: ¿Por qué los evitamos?

Henri Cartier Bresson

Reflexiones de un médico budista.-

by Alex Lickerman MD

El otro día, mi hijo de casi cuatro años me dijo :”Papi, estoy triste”.

“Por qué”, le pregunté

Se encogió de hombros, sin saber el mismo que contestar.

“¿Es porque tienes que ir a la escuela?”

El asintió con un suave movimiento de cabeza

¿”Te gustaría quedarte en casa y jugar conmigo y con mamá?”

Asintió de nuevo con fuerza….

“Quizás no es que no quieras ir al cole”, le dije, “pero  tienes más ganas de quedarte en casa y jugar.”

El asintió por tercera vez. “Sí!”

“Pero en la escuela puedes jugar con tus amigos”, le recordé, “me parece que estás muyyy mimosoooo hoy!”

Su cara se iluminó: “Síii!”.

Ojalá fuera tan fácil hacer desaparecer la tristeza cuando uno es un adulto.

Aunque la palabra “depresión“ reemplaza muchas veces a  la palabra  ”tristeza” para llamar a como nos sentimos cuando las cosas no van como deseamos o cuando perdemos algo que nos es valioso , son dos cosas muy distintas.

La depresión describe  una serie de síntomas que suelen aparecer juntos: estado de ánimo depresivo, incapacidad de sentir placer con actividades placenteras, trastornos del sueño,  falta de energía, problemas de concentración y puede que pensamientos suicidas.

La tristeza por su parte, puede indicar un estado de ánimo depresivo pero se siente en una forma que casi no altera el día a día.

La tristeza puede ser agridulce cuando recordamos alguna pérdida, pero al mismo tiempo suele haber  cosas asociadas que nos han hecho felices.

La tristeza es una respuesta normal a una herida que está destinada a sanar (cosa que por supuesto depende de cada uno, aquello que no sana en mí, puede sanar en tí en cuestión de semanas). Mientras que la depresión no tiene “otra cara más amable” en la que pueda pensar, como a menudo pasa con la tristeza.

La tristeza nos hace amar más lo que hemos perdido., nos hace más sensibles, más empáticos y compasivos hacia aquellos que están pasando por lo mismo que nosotros.

Nos permite conectar con otros al pedir  su apoyo y estar dispuestos a devolver el favor en caso de que sea necesario.  Nos hace valorar el “antes de” y esperar el “después de”.

La mayoría de nosotros evitaríamos sentirnos tristes si puediéramos, pero eso sería un error.

Suprimir los sentimientos displacenteros porque tenemos miedo a la pena solo conduce a más pena en el futuro,  como resultado de los pasos en falso que damos para evitarla (por ejemplo abuso de fármacos) o por acumular pérdidas no “penadas”, que finalmente estallan.

Muchos psicólogos saben cuál es el costo de bloquear una legítima tristeza en lugar de permitirle seguir su curso hasta su fín. Porque en mi experiencia, termina; el principal efecto de sentir tristeza es catártico. ¿Por qué lloramos en definitiva? pues para sentirnos mejor.

Cuando sufrimos una derrota, la tristeza puede representar el puente que debemos cruzar para llegar a nuestra felicidad. Es cierto que la pena y la tristeza pueden prolongarse  y desarrollar una depresión descomunal, pero las estadísticas indican que la mayoría de nosotros cuando sufrimos una pérdida, sentimos pena un tiempo y luego continuamos con nuestras vidas, Somos mucho más resilientes de lo que pensamos.

Si escribo esto es porque últimamente he estado triste. Alguien que quiero no ha estado muy bien y no hay nada que pueda hacer al respecto.

Desgraciadamente, en la vida hay cosas que no podemos componer como quisiéramos y cuando esto pasa es…triste. Por eso, al no ser capaz de hacer nada más, tolero mi tristeza. Me ayuda a valorar  que puede ser que la tristeza saque lo mejor de mí. Y por eso, estoy agradecido, solo desearía que, en este caso, no se debiera al  sufrimiento de  un otro.

El libro del Dr. Lickerman The Undefeated Mind  se publicará a finales del 2012.

Fuente: http://www.psychologytoday.com/blog/happiness-in-world/201203/the-benefit-sadness

traducción : Raquel Ferrari

Mel Gibson, el castor y la depresión

\”El castor\”, dirigida por Jodie Foster es una excelente película. En ella Mel Gibson da vida a Walter Black, un ejecutivo del mundo del juguete afectado por una depresión. El trabajo actoral de Gibson, casi permanentemente en pantalla es impecable, lleno de matices corporales para expresar su desánimo y su letargo; su familia lleva mal la cuestión y el hijo mayor se alegra cuando la madre decide pedirle que abandone el hogar. Lo siguiente es transcurrir por un patético intento de suicidio que culmina con el descubrimiento de la marioneta (el castor) y el desafío de superar su estado a través de un “alter ego”. La marioneta toma el control de su vida y en esa proyección Walter recupera su creatividad, su proyecto,  su pareja  y su rol de padre, sobre todo con su hijo menor,  a quién la creatividad de su padre, quizás por una cuestión de edad, no solo no le es extraña sino que lo estimula.

Pero hay un matiz, no existe el “como si”. El castor es real en la mente de Walter, es su forma de enfrentar su melancolía. Walter no está triste o deprimido, sufre una melancolía severa que parece que los psiquiatras hanpasado por alto al medicarlo.

¿Cuál es la diferencia?

En “Duelo y melancolía” Freud  habla de la “reacción esperada a la pérdida de una persona amada o de una abstracción que ocupe ese lugar” (un ideal, un rol, una imagen interna),  se pierde la capacidad de amar, se da una inhibición generalizada  y una desazón profunda. En la melancolía aparece  la pérdida del sentimiento de sí mismo, caracterizada por lo  central a la hora del diagnóstico diferencial:

1) Autoreproches

2)Autodenigraciones

3) Delirante expectativa de castigo

En un primer momento, Walter evita el duelo ante la pérdida de su yo ideal mediante el recurso de identificar  el castor con el objeto perdido, de esa manera a través de una disociación “resuelve” la cuestión. Pero estamos en el terreno del narcicismo que es específico de las psicosis, mientras los demás creen que Walter juega al “como si” la cosa funciona, cuando lo confrontan con la realidad, el odio se ensaña desde ese objeto sustitutivo y el vacío total termina en un delirio que lo lleva a un intento de suicidio disfrazado de lucha con ese objeto ahora transformado en enemigo.

La peli sirve de ejemplo para diferenciar tres estados clínicamente diferentes:

1- El sentimiento “normal” de tristeza asociado al duelo o a “microduelos”, algo que termina, algo que se pierde, algo que abandona.

2- Lo que en la actualidad  denominamos depresiones neuróticas asociadas a personalidades en las que los autoreproches, la autoexigencia, la falta de vínculos con objetos de amor, la pérdida de una red social de apoyo lleva aun estado de retiro de interés en el mundo externo sin ideas delirantes.

3- La melancolía (nuestro amigo Walter)

En sintesis, cuando hablamos de depresión desde la clínica freudiana se trata de una serie de tres términos: normalidad-patologia-psicosis

1) La oposición normalidad -patología.

2)Dentro de la patología , la oposición neurosis-psicosis .

Es esta distinción la que resulta decisiva en la práctica psicoanalítica en tanto determina la modalidad terapéutica que será muy diferente en cada caso. En el duelo, el mundo se vuelve pobre y vacío, provocando en el Yo un desgarro temporal y reversible. En la melancolía, el Yo se vuelve pobre y vacío y el desgarro se estabiliza y se hace permanente.

“Todo el mundo necesita un amigo y tú me tienes a mí” (El Castor o la doble vida de Walter)

Historias de prozac

La paciente  tenía 45 años pero aparentaba algunos más, se movía nerviosamente en el sillón, hilvanaba frases y a cada paso era interrumpida por el psicólogo.

Le costaba entender lo que le decía,  tenía ideas fijas, el pensamiento viscoso y no paraba de llorar….estados de ánimo contradictorios , una profunda tristeza: “trastorno depresivo  mayor” en términos del DSM IV , con ideas de desesperanza, baja autoestima,insomnio, anorexia, falta de energía,  sentimientos de culpa y la necesidad de salirse de su vida, de cambiar, aunque fuera hacia la muerte, llevaba ya más de un mes en ese estado, justamente desde que la habían cesado en su trabajo después de 15 años.

Pero no pensaba en el suicidio, solo quería dejarse deslizar hasta un nirvana que paliara su sufrimiento, su ansiedad, su miedo al futuro.

El psicólogo insistía en que sin antidepresivos no había salida y que debía concurrir también a la consulta con el psiquiatra: “desde el dolor no puede pensar” le repetía. Cuando se sienta mejor va a poder cambiar sus creeencias y verá que no todo está tan mal.

La paciente era consciente de qué era lo que se repetía en su vida: no se trataba solo de la pérdida de trabajo (tenía recursos económicos y una red profesional  así que sabía que conseguiría otro empleo) pero  la sensación de abandono, la estrategia del ataque como defensa, la autoimagen desvalorizada, el ser “rara”, el elegir siempre el camino más tortuoso, eso era otra historia….por eso le pedía al psicólogo que no obturara su dolor, que le dejara narrar como había llegado hasta allí,  quería reparar lo reparable, entender y no inundar su cerebro de serotonina de segunda mano.-

El psicólogo no supo o no pudo entender el cambio de paradigma que le planteaba el caso y la paciente abandonó el tratamiento.

Buscó y encontró en el triptofano su opción y comenzó una terapia con otro encuadre que le permitió lentamente desactivar la ansiedad, soportar la frustración y deshacerse de los lastres del pasado, incluidos sus sentimientos de culpa. También aprendió a odiar…..pero con cuidado por el otro y descubrió que no estaba mal hacerlo.-

El sujeto supuesto saber es una trampa  cuando  el psicólogo se siente dueño de “ese lugar” en lugar de “jugar a estar en ese lugar” y eso puede ser muy pero que muy peligroso.-

Debiera figurar en las advertencias del prozac y de los otros antidepresivos IRSS: sin historia (clínica) y sin estrategia terapéutica el profesional “psi” juega a ser el brujo de la tribu, pero a ciegas. En cambio si el psicoterapeuta se permite no abolir al sujeto, puede preguntarse por el origen y el mecanismo de funcionamiento del síntoma a partir de la comprensión clínica y sin temor a los “finales abiertos”.

“Resulta que tus opiniones no dan buenos resultados…..te aconsejo que uses las mías.”

Dr. House

Depresión para dummies

 

 

Hay personas que en cuanto leen un artículo en cualquier revista sobre el tema  aseguran “estar deprimidos”.
Internet y los medios de comunicación son  es en este caso un arma letal: ponen a disposición de todo el mundo información incompleta y que no puede ser contrastada.

Yo podría morir de cualquier cosa diez veces al día si dependiera de lo que leo en la red.Es verdad que todos tenemos de todo: todos hemos tenido temores, nos hemos sentido tristes, nos hemos inquietado sin saber por qué y hemos tenido momentos de angustia.
La diferencia estriba en que esas emociones y esos sentimientos no constituyen “síntomas” ni forman síndromes.
Creemos que somos únicos y que nadie nos conoce realmente: el dolor y el sufrimiento son experiencias personales, cada uno sabe donde aprieta su zapato es cierto; pero no es menos cierto que “sentir y vivir” no correlaciona con patología:  una cosa es “estar triste” y otra “estar deprimido”.

Y estar triste es una posibilidad…¿Y qué?
Lamentablemente, la industria farmacéutica que gana millones con la sobremedicación de psicofármacos ayudada por algunas líneas terpeuticas que promulgan “la felicidad a cualquier precio, transmiten un discurso cerrado con la idea de “todo va mejor con el citalopram y la sertralina” …y es cierto, como también es cierto que la amoxicilina es un estupendo antibiótico…prescripto cuando y cómo corresponde.
UN SINTOMA AISLADO NO INDICA UN PROCESO DEPRESIVO.

LA DEPRESION ES UNA ESTRUCTURA CLINICA.
Dice una paciente:
“Me siento muy triste. Me paso el día encerrada, me cuesta levantarme, no tengo ilusiones de nada, mi vida no tiene sentido, nadie me quiere, me aburro…todo me sale mal, soy una fracasada, lloro a menudo, no puedo dormir. Ojalá me muriera.”
Teniendo en cuenta todo lo dicho hablemos del ABC de la depresión:
1) la tristeza: es un síntoma importante de depresión…pero no es el UNICO ni marca tendencia de nada. Se tienen que dar muchos síntomas AGRUPADOS DE UNA ESPECIAL FORMA para que se diagnostique una depresión. Es frecuente estar deprimido pero sin sentimientos de tristeza.
2) anhedonia: incapacidad de sentir placer y disfrutar de lo agradable.  La persona que la sufre no encuentra nada que la motive, está “congelada” emocionalmente, hay una pérdida de interés por la vida. No es privativo de la depresión padecerla. Una persona con anhedonia puede no sentirse triste.
3) Pérdida de apetito y peso: sin causas orgánicas; aunque también se dan en la depresión ataques de hambre voráz.
4) Trastornos de sueño: generalmente insomnio pero también hipersomnia(dormir muchas horas y dormitar el resto del día)
5) Actividad motora: enlentecimiento en los movimientos.
6) Baja autoestima: no sirvo para nada, no merezco ser querido, todo lo hago mal.
7) Ideación suicida: pero con reparos, es necesario estudiar las fantasías suicidas.
8- Disminución de la atención y la concentración
¿Qué causa una depresión?
factores externos (reactiva): duelos, desempleo, cirugías, divorcio, catástrofes naturales, estrés, etc. +.estructura de personalidad (endógena)+predisposición (metabolismo de los neurotrasmisores)enfermedades somáticas.

Entonces:
la depresión no es un síntoma, sino un CONJUNTO de síntomas, que además requieren combinarse de una forma especial para constituír un “síndrome”.

Los síntomas deben darse con una intensidad y frecuencia que afecten nuestra calidad de vida.

Los síntomas deben permanecer un cierto tiempo o repetirse cíclicamente.

No es bueno que patologizemos nuestra vida cotidiana.

El hecho de que circunstancialmente estemos tristes o desmotivados es congruente con el estar vivo. Si nos sentimos sin ganas de nada, puede que un ciclo se haya cerrado o puede que necesitemos nuevos retos personales: busquémoslos, antes de escudarnos en pastillas y etiquetas.
Si hemos intentado afrontar el desánimo, si a pesar de no identificar desencadenantes externos parece que damos vueltas en círculos, si el estado de ánimo empieza a contaminar todas nuestras acciones y si el sufrimiento no se puede controlar, entonces sí puede que corresponda una consulta con un profesional de la salud mental.

Fuente:
DSM IV
Rojas Marcos, L (2006): La fuerza del optimismo.
Algunos enlaces de internet:

http://psicología-online.com

http://psicoactiva.com

Hablemos de depresión

Foto: Man Ray “soledad”

¿Qué es la depresión?

La depresión es una patología médica, una enfermedad tratable que generalmente incluye cuatro o más de los síntomas que enunciaremos (DSM-IV). Si usted, o algún miembro de su familia, presenta cuatro ó más de dichos síntomas, si éstos son severos y duran tres semanas o más sin desaparecer, consulte.

Ahora bien, antes de continuar, debemos aclarar que una cosa es estar “deprimido” y otra “triste” o bajo de ánimo.

Hecha ésta salvedad hablemos de síntomas: Sigue leyendo

Los antidepresivos en tela de juicio

Las conclusiones del trabajo “Initial severity and antidepressan benefits: a meta-analysis of data submitted to the Food and Drug administration”, liderado por Irving Kirsch, docente e investigador de la Universidad de Hull y publicado en la revista PLos Medicine, han abierto el debate una vez más acerca de la eficacia del uso de psicofármacos en el tratamiento de algunos trastornos psicológicos, como la depresión.

Es claro que ligado a este tema se enlazan interrogantes sobre los modelos de enfermedad mental e intervención vigentes en los sistemas sanitarios públicos y privados de algunos países incluído España.-

El equipo de Kirsch está integrado por prestigiosos profesionales de diversas Universidades de USA y Canadá.-

Reproducimos aquí un resumen de la entrevista que INFOCOP (órgano del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicológos de España) realizó a una de las investigadoras : Dña Tania B. Huedo-Medina, (Dpto. de Psicología, Universidad de Connecticut, Storrs Connecticut, USA).-

INFOCOP :A la vista de los resultados encontrados en su trabajo, se podría concluír que al menos algunos de los antidepresivos de nueva generación no producen los efectos que se le atribuyen para el tratamiento de la depresión. ¿Podría profundizar en los resultados d ela investigación? En su opinión¿Cuáles son las conclusiones más significativas que se pueden extraer al rspecto?

T:B:H: La mayoría de los pacientes que tomaron esos fármacos mostraron una mejoría. la cuestión es que también lo hicieron aquellos a los que se les administró un placebo en su lugar. Además la diferencia en la mejoría entre el grupo al que se le administró el fármaco y el grupo al que se le administró el placebo no fué clínicamnte significativa, por lo que el descenso en los niveles de depresión en estos casos no se puede atribuír tanto al componente de fármaco como al efecto que causa la expectativa de mejorar cuando asume que está bajo un tratamiento supuestamente eficaz. Por otro lado, hay que tener en cuenta que el efecto placebo disminuye notablemente en los pacientes que padecen una depresión severa y, en cambio, el de los antidepresivos se mantiene.-Por lo tanto, una de las conclusiones es que en pacientes con una depresión moderada y severa, la eficacia del placebo y d elos antidepresivos e smuy similar. esto implica que los tratamientos alternativos a los fármacos frente a los que el paciente tenga una alta expectativa de mejora pueden ser tan eficaces como el tratamiento químico.-

INFOCOP: …….¿Que papel cree que debería jugar el abordaje psicológico en la atención de patologías como la ansiedad y la depresión?….

T.B.H: ……..Algunas investigaciones recientes muestran que, a la larga, el coste de un tratamiento farmacológico es mucho mayor que el de las psicoterapias, teniendo en cuenta que estos pacientes normalmente suelen estar bajo tratamiento durante meses o años. Dobson et alt (en prensa) han examinado el coste relativo de la psicoterpaia y del tratamiento farmacológico para la depresión en un estudio controlado y aleatorio con una muestra de adultos diagnosticados de depresión mayor. Sus resultados indican que la psicoterapia no sólo es más barata que el tratamiento farmacológico después de nueve meses sino también más eficaz para prevenir recaídas a largo plazo.- para tomar una decisión acerca de que tratamiento utilizar se debería, en primer lugar, evaluar el nivel de depresión del paciente: si según criterios del DSM IV o el CIE-10 ésta no es considerada como “muy severa”, entonces se tendrían que analizar las posibilidades de mejora del paciente ofreciéndole una información completa y bien estructurada sobre la depresión y sus diversos tratamientos.Respecto a las opciones de tratamiento, habría que insistir en la gran posibilidad de mejora mediante tratamientos alternativos a los antidepresivos o, en todo caso, ofrecerle al paciente la opción combinada, por ej: psicofármacos/terapia cognitivo-conductual, de manera que la persona pueda ser autónoma, tener una mejor calidad de vida y no depender de tratamiento alguno en el menor tiempo posible.-

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INFOCOP: ¿Hay alguna otra cuestión que desee trasladar a nuestros lectores?

T:B:H: Sí. Es importante aclarar que nuestros resultados no contradicen la eficacia del tratamiento farmacológico. Es decir, es cierto que los pacientes a los que se les recetan abtidepresivos pueden mejorar. Lo que demuestra nuestro trabajo es que dicha mejora también se dá en pacientes a los que se ha administrado un placebo. Parece que en pacientes con depresión leve o moderada, las altas expectativas de mejora constituyen un mayor factor de cambio que cualquier acción química de los antidepresivos.Finalmente también nos gustaría resaltar la necesidad de llevar a cabo más investigaciones respecto a las diferentes alternativas de tratamiento, su funcionamiento en forma combinada o secuenciada, la eficacia y la eficiencia de cada opción, considerando sus efectos secundarios, el nivel de depresión y otros factores psicosociales y todo ello tanto a corto como a largo plazo.-

Publicado en : http:// http://www.plosmedicine.org

revista INFOCOP Número 37 Marzo-mayo 2008

Bibliografíaa referenciada en la entrevista:

KIRSCH, I; MOORE T;J. et alt (2002) The emperor´s new drugs: An analysis of antidepressant medication data submitted to the FDA. Prevention and treatment, 5 Article 23.-


Estrés y depresión

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Vicent van Gogh

Existe una asociación entre estrés y depresión.

Esto no significa que el estrés sea la CAUSA de las depresiones, lo que sí es claro es que ante la presencia de estresores sostenidos en el tiempo, una de las respuestas esperadas es un episodio depresivo.

Desde nuestros orígenes como especie nuestra supervivencia ha estado atada a la capacidad de mantener la homeostasis: el equilibrio se logra controlando los factores causantes de estrés físico o psíquico con mecanismos: cerebrales, inmunológicos, endocrinos y comportamentales.-

Si esto no ocurre, enfermamos: desarrollamos síntomas en el cuerpo, o en la psiquis : ej. trastornos depresivos, dolor crónico, trastornos de conducta, trastornos de ansiedad, enfermedades de etiología inmunológica.-

Las respuestas individuales al estrés dependen de factores, físicos, psicológicos y sociales; mencionaremos dos en particular: evaluación de la situación (en función de la historia y de la personalidad) y salud (física, hábitos, etc..)

Como siempre, es necesario tomar en cuenta que en la causa de la aparición de cualquier síntoma existen factores ambientales y genéticos. En líneas generales suele ser más eficaz considerar ambos temas como una “estructura”: una unidad en que cada elemento cobra sentido por su asociación al resto y al contexto.

Desde el punto de vista ambiental es útil tener presente que distinguimos dos grandes grupos de influencias : la familiar o compartida (historia familiar, mitos, novela familiar, relaciones familiares) y la no-familiar o individual que depende de los acontecimientos estresantes vividos por la persona, no compartidos; estos forman una serie complementaria con los factores desencadenantes: pérdida del trabajo, de un ser querido, catástrofe ambiental, etc…-

Por otra parte, en los últimos años la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha llevado a cabo una serie de estudios sobre somatización en atención primaria a escala mundial, para incluír el aspecto de la carga genética en el problema de la depresión ,  concluyendo que:

1) existe una asociación entre algunos cuadros depresivos y ansiosos y estilos de vida estresantes (exceso de presión laboral; mudanzas continuas, inseguridad laboral, problemas familiares).

2) La depresión cursa sistemáticamente con síntomas somáticos en la mayoría de los casos.

3) La somatización está distribuida de forma similar por todos los países, con escasas diferencias e independientemente del tipo de cultura y del grado de desarrollo socioeconómico.-

Algunos de los síntomas somáticos asociados a la depresión son:

- Anorexia

- Pérdida de peso

- Insomnio/hipersomia

- Trastornos digestivos/estreñimiento

- Dolores varios

- Astenia

- Disfunciones sexuales

Esto no significa que todos aquellos que sufran algunos de estos síntomas esten cursando una trastorno depresivo, sino que en casi todos los casos, el trastorno depresivo producto del estrés, hace su aparición con trastornos somáticos.

Es así que podemos hablar de pacientes que si bien confían en los médicos no entienden una explicación psicológica a sus síntomas somáticos y su asociación a factores estresores en su estilo de vida, prolongando, complejizando y enmascarando el orígen de la sintomatología.

Finalmente:

El abordaje de un trastorno depresivo asociado a estrés debe ser holístico:

a) Es necesario tomar en cuenta que las depresiones somatizadas no detectadas o no adecuadamente tratadas, tienden a cronificarse con el tiempo (ej. trastornos somáticos no explicados medicamente de una duración superior a seis meses). Estos cuadros originan un enorme gasto sanitario, son difíciles de tratar y aumentan la frustración del paciente.

b) Básicamente se trata de situar el problema, realizar un diagnóstico completo y desarrollar estrategias en las tres áreas de conducta: física (medicación ansiolítica o antidepresiva, no como único punto sino acompañada de una interpretación global del síntoma), psíquica ( diagnóstico de personalidad base y orientación psicoterapéutica), socio-ambiental (cambio de hábitos, reformulación de las relaciones con el medio familiar, laboral, amistades, tiempo libre, alimentación, etc..).-

Bibliografía:

- Nuevas perspectivas en la depresión: editor Inmaculada Gilaberte (varios autores)(2004)

-Pichón- Riviere, E. : La psiquiatría, una Nueva problemática ( 1983)