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Impacto de los programas de educación para el ocio en adultos mayores

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 Doris Lessing (premio Nobel literatura 2007 retratada por lord Snowdon)

La Universidad de Deusto  trabaja desde el año 1993 en un programa denominado Ocio Cultural universitario: se trata de un programa abierto a personas adultas de todas las edades (uno de sus objetivos es la intergeneracionalidad), sin el requisitos de formación, sin controles o pruebas finales (motivación intrínseca) que intenta fomentar el disfrute de la diversidad y reúne a personas que tienen en común cierta motivación hacia el ocio y la formación.

El programa se propone favorecer la creación de nuevos intereses, el desarrollo de habilidades que faciliten el encuentro e intercambio con otras personas y el disfrute de la realidad sociocultural.

Resumiendo las conclusiones de ese estudio diremos que, aunque la actitud hacia el ocio de los sujetos que han conformado la muestra utilizada en esa investigación ya se presuponía favorable, como de hecho ha sucedido, los análisis realizados han permitido constatar que las personas que llevaban cierto tiempo participando en el programa de formación universitario tenían una actitud general hacia el ocio más favorable que aquellas que empezaban a participar en el programa de ocio universitario por  primera vez.

Es decir,  que frente a las personas que participaban en el programa de formación de ocio en la universidad por primera vez, aquellas que llevaban algún tiempo participando en el mismo, obtenían medias más altas en la consideración del ocio como factor de cambio y superación a través de la implicación activa y una mejor predisposición o apertura a nuevos aprendizajes que ayuden a un mejor disfrute del ocio y a hacer uso de los recursos culturales, sociales, recreativos que existen en la comunidad.

El estudio permite concluír que a mayor oferta de formación para el ocio mejor actitud .

Estos hallazgos conducen a valorar positivamente  la participación en actividades formativas relacionadas con el ocio, en todas las edades, aunque también queda claro que el cambio de actitud va asociado a la experiencia personal y a la significación que ésta llega a tener para el sujeto y no tanto a la cantidad de estímulos o informaciones.

Dentro de un proceso formativo que se adecua a sus necesidades, ritmos e intereses, la persona disfruta a través de una actividad como es la formación, que se vive como experiencia de ocio y predispone positivamente hacia el mismo.

. CONCLUSION

El uso de actividades lúdicas y de ocio con las personas mayores no puede ser un recurso fácil para el mero entretenimiento.

Se ha comprobado que las personas mayores que viven experiencias de ocio de manera regular se encuentran en mejores condiciones de salud, tienen más recursos para enfrentarse a la enfermedad, se adaptan mejor a situaciones de cambio y son más felices.

Ahora bien, llegar a disponer de un repertorio de ocio satisfactorio y equilibrado requiere una valoración del ocio por parte del mayor, frente a la pasividad o el desinterés generalizado.

¿Cómo estimular comportamientos de ocio autónomos que generen cada vez más capacidad para tomar decisiones sobre el mismo ?

 Pues, introduciendo en nuestros programas de intervención esta sensibilidad hacia el ocio y sirviéndonos de la metodología adecuada para favorecer su disfrute; poniendo en práctica una auténtica educación para el ocio.

También será necesario evaluar de manera rigurosa los logros de los diferentes programas e ir definiendo de manera justificada las mejores estrategias metodológicas.

Bibliografia:

Gorbeña, S. (Ed.) (2000). Modelos de intervención en ocio terapéutico. Bilbao: Universidad de Deusto.

Kleiber, D. A. (2004) Reflexiones sobre la etiología del interés duradero. Boletín ADOZ. Revista de Estudios de Ocio. Nº 28.

Reeve, J.M. (1994). Motivación y emoción. Madrid: Mc Graw Hill.


Actividad deportiva en adultos mayores

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Existen diversos modelos de gestión de la actividad deportiva y de medición de su impacto en la percepción de la calidad de vida. Poco a poco iremos desarrollando ideas sobre la psicología del deporte y su relación con la psicología de la salud y con la psicopatología.-

En este post simplemente nos referiremos a un estilo de participación que presenta algunas particularidades:

1) Entiende la actividad física para el sector “adulto mayor” (a partir de 55 años) como GRUPAL. Las actividades pueden variar desde paseos, hasta juegos aeróbicos grupales o actividades acuáticas. En la medida de lo posible siempre se complementan con música, la cuál, siguiendo criterios musicoterapéuticos , se elegirá en función del objetivo de la reunión.-

2) Se establece una colaboración interdisciplinaria entre un psicólogo que interviene al inicio y al final de la sesión y un preparador físico que lo hace durante ella.-

3) Se tiene en cuenta la historia del cuerpo en cada participante en relación a la actividad física: no sólo si ha practicado o no deportes sino : cómo, qué, por qué, en qué momento lo ha hecho, por qué lo ha dejado, qué emociones y recuerdos asocia con esa experiencia, etc..

4) Se busca un re-descubrimiento y una re-significación del cuerpo.

En caso de adultos mayores, el paso del tiempo origina cambios en la imágen corporal (similares a los que acontecen en la adolescencia); esa imágen suele ser negativa. Paradójicamente, se suele desconocer las posibilidades que ese mismo cuerpo aún conserva.

En la “acción” se observa que la persona confronta lo que pensaba y creía sobre su cuerpo con sus posibilidades reales. La sensación de control es básica así como la de motivación intrínseca y el que la actividad sea acorde a las condiciones del participante PERO representando un reto, debe tener un grado de dificultad. Es por eso que se trata de algo más que “recreación”.-

5) Se utiliza la actividad física como un instrumento de participación grupal, desarrollándose conceptos como “autoestima”, ” responsabilidad”, “control”, etc.. con el fin de promover alguna modificación, cambio o integración en las redes sociales.- En el grupo se comparten vivencias, se intercambian, palabras, acciones, etc.. se reflexiona, se buscan alternativas, se crean lazos y vínculos; cada participante se siente “parte de…”.

El hecho de ser mirado y escuchado crea la sensación de “pertenencia” .-

6) La función del preparador físico es sistematizar la actividad, orientar y evitar que se aísle a algún miembro del grupo. También son necesarias y tomadas en cuenta aquellas sugerencias o propuestas de los participantes de la clase, sin peder de vista los objetivos de base.

7) No se busca reproducir esquemas de movimientos sino CREAR SITUACIONES en las que los participantes elaboren respuestas diversas y encuentren formas de coordinar sus realidades corporales. De esta manera el grupo, que es heterogéneo, elabora poco a poco, su propia dinámica de trabajo.-

La experiencia demuestra que este estilo es no sólo preventivo sino terapéutico y un excelente medio de afrontar sentimientos de indefensión en algunas situaciones de crisis:duelos, pre-jubilaciones, viudez, stress laboral, dolor crónico, etc..