Archivo de la categoría: patologias de la posmodernidad

Botox ¿La inyección mágica?

La noticia de que mujeres cada vez más jóvenes están recurriendo al Botox para “prevenir” arrugas  sorprende solo pensando en las habituales “complicaciones de su uso. Párpados caídos, sonrisas incompletas y un aire de haber sufrido una parálisis facial o peor aún un accidente cerebrovascular  suelen acompañar a un “No pasa nada!, solo un poco de Botox que va mal….no es permanente!”, que cuando salen de la boca de una mujer hermosa de 30 y pocos años, una mujer común que no se dedica al mundo del espectáculo o nada similar dejan un gesto sorprendido -sin Botox mediante-en quien lo escucha.

Las caras de las personas que usan Botox, tienen todas algo en común: una cierta opacidad o monotonía que a pesar de la tersura de la piel, agregan un toque de indiferencia permanente a la mirada.  El lenguaje corporal es el 80% de la comunicación humana y eso incluye las microexpresiones, esos míninos movimientos que matizan lo que decimos y que ayudan a transmitir emociones: alegría, ira, dolor.

¿Como se comunicaran esas caras congeladas con sus hijos, sus parejas, sus amigos? Por que es claro que solo con lo que denota el lenguaje (lo que decimos) es imposible transmitir lo que connota (lo que decimos más haya de lo que estamos diciendo).-

Las mujeres de una parte del globo acuden al Botox bajo la presión de mantener una apariencia juvenil que pasa por las imágenes que bombardean la media : ya es imposible saber que refleja una fotografía debido al photoshop. Quizás el Botox sea algo así como un intento fallido de Photoshop en 3D con el que abordar la creciente invisibilidad una vez que hemos pasado cierta edad.

No se trata solo de que el Botox impida comunicar lo que sentimos, tampoco nos permite reproducir lo que siente el otro,  las neuronas espejo del “botoxdicto” naufragan en el mutismo o,  peor aún, en la afonía.

Ha habido estudios acerca de la los efectos del Botox en la habilidad de empatía pero aún no se ha estudiado su impacto en la amistad o en el vínculo  de esas jóvenes mujeres, con sus bebés. La ausencia de discusión acerca de esos efectos en el maternaje no es menor si consideramos la importancia de la madre y su gestión emocional en la forma en que el bebé aprende a interactuar con el mundo. Existen muchos estudios que  testean la respuesta infantil a las caras inexpresivas, entre otras señales de apego. ¿Por qué parece que no suena ninguna alarma entre los médicos que aplican Botox a mujeres cada vez más jóvenes?

La empatía es una piedra angular en la construcción de nuestras relaciones, vital para construir y mantener interacciones positivas con otras personas.

¿Es la “cara de poker” una manifestación más de la anestesia emocional que marca nuestra cultura? ¿Tiene algo que ver el que sean mujeres las que más utilizan estos recursos?

Una vez más, es imposible en salud descuartizar a la persona porque nada es aislado, todo tiene repercusiones en el nivel físico, mental y social.

Fuente: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2013/may/22/botox-silences-womens-faces-empathy

¿Existe el síndrome del nido vacío?

 

En los años 70 algunos psicólogos hablaron de este estado asociada a dificultades para asumir la salida de los hijos del núcleo familiar. Pero ¿existe?

Lilian Rubin (http://www.caring.com/reflections/lillian-rubin-reflection-old-age ) socióloga norteamericana entrevistó a a160 mujeres entre 35 y 55 años, cuyos hijos estaban a punto de salir de casa o ya la habían dejado, detectó sentimientos de tristeza y nostalgia solamente en aquellas cuyas relaciones con sus hijos tenían algún toque de decepción, porque la educación no había marchado como lo deseaban, porque el hijo tenía algún problema o porque no se llevaba bien con ellos.

Por otra parte y como era de esperar, aquellas que trabajaban fuera de casa lo llevaban mejor que las que no la hacían.

Pero -sostiene Rubin-en todos los casos había sentimientos de satisfacción, asociado a la terminación de una etapa, la de “madre en activo” y eso parece influir en la relación de pareja por recuperara tiempo para actividades en común.

El aspecto menos positivo tiene que ver con cuestiones de autoestima: la mujer termina su función de cuidadora y si este ha sido su único rol  pueden surgir conflictos. A veces, se instala un nuevo rol de cuidador : el de los padres mayores.

Es necesario vigilar muy de cerca que pasa con esa mujer si no logra abrir otras instancias de proyecto personal.

Algunos tips de utilidad para abordar esta etapa:

1) Organiza tu tiempo incluyen actividades que hasta ahora has pospuesto. No importa si son realistas o no, en una primera instancia fantasea con todo: cursos, viajes, retornar a la profesión, hobbies, etc.

2) Considera esta nueva etapa como la continuidad de un proyecto de vida ¿Cómo resolviste otras etapas de tu vida? ¿Hay algo que cambiarías? ¿que crees que no puedes hacer? ¿Por qué?

3) No involucres a tu hijo en tus sentimientos. Puedes hablarlo con tu pareja, amigos o un psicoterapeuta.

4) Introduce cambios en tu rutina de pareja y si no la tienes incorpora el objetivo de nuevas relaciones (nuevos amigos, parejas potenciales, socios)

5) Si después de seis meses no logras superar sentimientos de tristeza o crees que estás deprimido busca ayuda profesional. Puede haber cuestiones adicionales que aparecen ahora pero que ya estaban presentes.

 

 

 

 

Adictos a las series

Leemos en El País, una nota sobre  un nuevo estilo de consumo adictivo en el que se ven capítulos de series, temporadas enteras, en horas o días.

¿Qué es lo que engancha ? se trata del mismo mecanismo de las novelas por entrega del siglo pasado o del culebrón diario de toda la vida pero   el  DVD y más actualmente la descarga o visionado online, cambió de raíz la forma de consumir estos productos.

El cambio comenzó en los 90 a partir de series como  Los Soprano que, curiosamente,  no fueron un éxito televisivo pero si en DVD o por internet. ¿Son más adictivas las series actuales?Seguramente no, lo que sucede es que los guiones han introducido cambios que permiten más dramatismo, una continuidad de temas y mayor posibilidad de identificación con los personajes por un lado y con la comunidad de usuarios por otra.

Sólo hay que recordar la explosión en los foros de internet después del polémico final de Perdidos, los fans de la serie fueron pioneros en organizarse y debatir los posibles finales de la aventura en la isla.

Al mejorar las técnicas del guión se genera mayor continuidad y más “enganche”, las comedias ligeras de episodios de corta duración que permiten “desconectar” son las mejores candidatas  ; Friends que estuvo en el aire desde 1994 hasta el 2004 es el ejemplo ideal de “apto para atracones”.

Pero no solo se trata de buenos guiones con buenas escenas finales que dejan la intriga por saber que pasará porque es claro que en series como Friend o How I met your mother o Big Ban Theory no hay final que intrigue.

Los atracones de series, verdaderos ataques bulímicos, requieren de una personalidad afín, igual que en cualquier otro tipo de compulsión.

Hay un dato importante : el conflicto del protagonista debe quedar abierto. La Gestalt define la Ley del cierre como  la tendencia que tenemos a  completar con la imaginación las formas (y las ideas, las palabras, etc) , se trata de saber “que sigue”, “que falta”. Las formas abiertas tienden a ser cerradas, por eso tenemos mucho más presente los finales abiertos. En la continuidad del guión buscamos significados, algo más completo y coherente como respuesta y así  seguimos capítulo tras capítulo .

El mercado de las series es básicamente americano porque es el que más ha trabajado la importancia de los guiones aunque  en el fenómeno de los “atracones” intervienen también otras cuestiones ligadas al canal : internet está desplazando a la TV convencional: permite un aquí y ahora, un mayor control por parte del “espectador” que es activo y elige, qué, cuando y cuanto querrá ver. El de los seriéfilos es también en su mayoría un mundo de gente joven que con dificultad soporta un discurso que dure más de una hora.Cosa que debieran apuntar los expertos en educación y comunicación.-

Algunos canales como HBO han apostado por mayor libertad creativa y calidad de los productos entendiendo el fenómeno de las maratones de series e incorporándolo a su estrategia.

En todo caso de lo que se trata es  de la aparición de nuevos espacios, por ejemplo “blogueros de series” , “foros de seguidores”, “espacios de encuentro en tiempo real de adictos a” que sugiere otros cambios, otras prevalencias, otras formas de definir la identidad: ya no se trata solo de qué lees o que música escuchas, sino de si formas parte de una tribu o de otra: ¿Los Simpson o Padre de familia?,  ¿Mad Men o Mujeres Desesperadas?, ¿True Blood o Dexter?.

Resulta entonces que investigar en los hábitos de consumo de series puede darnos una pista sobre  formas de organizar el tiempo libre y obtener placer y sobre estilos de gestionar la ansiedad, el vacío, la espera.  El bulímico de series se pierde el placer de la espera, la gratificación de la imaginación que dan los 340 capítulos de un culebrón desgranados uno a uno durante meses; se pierde la noción de temporalidad de la historia, el cliffhanger que nos deja la intriga sobre si se cae o no del edificio pierde interés, todo un mecanismos de recompensa fallido.

Dice Mariló García, autora del blog Yonomeaburro,:”Lo mejor de un maratón es que tu marcas el ritmo, aunque lo malo es que puede crear adicción y cuando ves una serie a ritmo normal te entra cierta ansiedad” . En realidad se trata de que la condición de posibilidad para ser un bulímico de las series es tener cotas bastante altas de ansiedad en la mochila. La ansiedad es la que facilita que te” enganches”…..y no al revés.

En todo caso se trata de un fenómeno que refuerza la idea de la expansión de la “sociedad ansiosa” y es un indicador más de la ambivalencia y complejidad del tiempo que nos toca vivir.-

Fuente: http://quientehavistoyquientv.es/2012/03/adictos-a-las-series-un-documental-que-te-hara-reflexionar/

Redes sociales & autoayuda

Leemos en el diario Clarin una nota sobre el crecimiento del fenómeno de las redes sociales de autoayuda y lo encontramos francamente excesivo en sus inexactitudes.

Dentro de Internet las redes sociales han crecido en forma exponencial, tanto en forma de redes horizontales como Facebook o verticales, reuniendo a grupos unidos por intereses, necesidades o hobbies; personalmente nos encantan las redes sociales y trabajamos  con entusiasmo en su uso en psicología de la salud..

Las redes sociales alrededor de temas de salud no son nuevas, desde Patientslikeme han evolucionado en distintas opciones ,  siempre se trata de una motivación: saber más sobre alguna patología porque se es paciente o familiar de paciente, se desea superar un obstáculo (por ejemplo dejar de fumar) o consolidar un cambio de hábito practicando deportes o adelgazar, buscar pareja, vencer fobias o superar una pérdida.

Es sabido que el comportamiento en la red funciona por imitación del otro y que los otros: sus opiniones, su apoyo son el sostén de la permanencia propia.

La motivación a través de un grupo siempre ha sido más efectiva que la automotivación. Entonces ¿Cuál es la novedad?

Creo que denominar “autoayuda en red” a esas redes que promueven el encuentro de personas con la misma motivación es incorrecto. De hecho la “autoayuda” es un nicho de mercado que lleva décadas siendo explotado en forma de libros, talleres de gurús, DVD´s, etc…

Estaría bien delimitar el campo y entender que:

1) La mayoría de las personas utilizamos Internet para  saber que nos pasa si estamos enfermos,  que hacen los que son tímidos, solitarios, obesos, fóbicos como uno, donde conseguir eso que estoy buscando o que opinan  en la red de tal o cuál producto, espacio, viaje, coche, vino, ……largo etc que pienso comprar y  en este sentido lo que ya no se puede hacer es obviar la importancia de estos sitios.

¿Es eso autoayuda? creo que NO. De hecho  la autoayuda   está eliminando al otro, por lo tanto es una contradicción buscar “auto-ayuda en red”. Tiene poco sentido plantearse que a través de un cuestionario auto-administrado o de 1200 alternativas para responder a una pregunta podré superar lo que sea.

2) La autoayuda suele relacionarse con palabras como “crecimiento interior”, “superación” “autoestima” “coaching” “curso” “formula mágica” y desde luego reducir el valor de las redes sociales a herramientas de autoayuda es una agravio innecesario a la inteligencia colectiva.

Es útil y mucho  compartir experiencias en las redes porque apunta al sentido tradicional de la comunicación.

La importancia de la RED en la construcción social de la propia identidad no es nueva. Las redes familiares, laborales, de amigos,  sostienen y dan sentido al propio proyecto a través de la comunicación  facilitando la resolución de las crisis vitales y de las otras.

¿Cómo ha evolucionado la idea de RED en esta parte del globo caracterizada por el individualismo? En una sociedad en donde cada uno quiere hablar de sí mismo y donde el cuidado por lo “mío” suele superar al cuidado por lo “nuestro”, llama la atención el auge de las redes sociales virtuales que aparecen como una forma de superar esa ruptura de continuidad de vínculos que caracterizaba la sociedad del siglo pasado: conectarse via internet es una forma de tender redes (sociales) para hacer circular ideas, sentimientos y (auto)ayuda.

Pero, las redes sociales nunca podrán evitar el momento de enfrentamiento con el origen de nuestros padecimientos, físicos, psicológicos o espirituales.

Podemos asomarnos (si nos dejan) a esas redes que sostienen patologías como la anorexia, las autolesiones o el ejercicio físico compulsivo plagadas de historias tristes en donde abundan los “fuí mala” “hoy fracasé” “felicidades por haber llegado a los 42 kg tu puedes!” para concluir que hay que tener mucho cuidado con la “autoayuda” que nunca será sinónimo de salud-mejoría-curación.

Por eso, la función de estas redes nunca podrá ser terapéutica porque la contención mutua es solo una de las caras del tema y nunca superará el momento de responsabilidad que significa pedir ayuda profesional….y estar dispuesto a recibirla.

Pero la necesidad de sentirse querido y necesitado es universal, el eje de estas redes es el estímulo mutuo por eso sobra el “Auto” delante de la ayuda.

“No hay mayor negocio que vender a gente desesperada un producto que asegura eliminar la desesperación”. Aldous Huxley

Fuente:

http://www.clarin.com/sociedad/nuevo-Internet_0_752924784.html

http://elpais.com/diario/2011/10/16/eps/1318746414_850215.html

Hiper-parentalidad: cuando ser niño agota

Las actividades extra-escolares de los niños  se han convertido en un arma de doble filo: por un lado se impone el darle a los hijos mucho “más” de lo que sus padres han tenido, por otro se traslada al mundo infantil el horror vacuis del tiempo libre. Los padres confunden el  excesivo celo con  la dificultad en respetar el espacio sin obligaciones de los hijos, quizás porque eso les impone mayor tiempo para comunicarse y compartir .
Las “agendas de ministro” son ya el día a día de muchos niños occidentales, sobre todo en aquellos países con largas jornadas laborales y horarios extendidos : deportes, idiomas, música, etc.

Los americanos lo llaman ““Hyperparenting” (hiperparentalidad), se trata de la presión cultural  por ser “hiper” padres y el impacto que tiene esto sobre los hijos. Es una tendencia que comenzó en los ´80 y que todavía continúa.

Hoy, aún antes del nacimiento, los padres se ven invadidos de información y de la presión por crear un “Über” baby con  sistemas de educación prenatal que les brinden ventajas intelectuales, sociales y creativas. Luego del nacimiento aparece el baby ballet, la matro-natación antes de que comiencen a caminar y la desesperación por encontrar el jardín de infantes ideal. La economía familiar se complica en un intento por sostener cada vez más actividades extra escolares; “éxito” es la palabra mágica y la inversión parece estar en riesgo a la primera adversidad que enfrente el niño. El fracaso no es una opción. Los hiper padres tienen la mejor de las intenciones pero suelen creer seriamente  que la felicidad se parece a la ausencia de espacios vacíos  y que es necesario proteger de frustraciones y fracasos a los hijos al tiempo que les dan todas las armas posibles para triunfar en la vida. Pero la presión a ambos lados es imposible de sostener. Los hijos pueden terminar odiando todo aquello que signifique agenda, horarios, competencias, aprendizaje en donde la capacidad de divertirse y organizar el propio tiempo libre está ausente.

La Generación Y nos devuelve un estilo juvenil con altos niveles de ansiedad, baja tolerancia a la frustración, marcado individualismo y poca consciencia de que “las deudas se pagan”, son los hijos de los baby boomers que vivieron  la mayor etapa de consumo de la historia de la economía mundial.

¿Podrá una nueva generación de padres desprenderse de ese modelo y dejar a los niños ser niños? ¿Será posible terminar con los niños de tres años que reciben clases de inglés o matemáticas pero son torpes verbalmente y no saben jugar en grupo o hacer de un palo una espada? ¿Habrá alguna posibilidad de que se separe lo que es el placer de compartir con los padres el tiempo del juego, la música, la lectura o el deporte de la sobrecarga horaria con actividades para las cuales casi nunca son consultados?

¿Será posible entender que intentar coordinar las agendas parentales con las infantiles es una forma de violencia si se lleva al límite de imponer a un niño de 7 u 8 años jornadas de 12 horas?

Según la Sociedad Española de Psiquiatría, casi el 40% de niños españoles está estresado por su ritmo de vida. Se les exige demasiado, se les obliga a competir y el resultado final suele ser un discreto resultado académico por falta de tiempo para profundizar en los contenidos entre tanto torneo y exhibición teatral.

Estos niños  se aburren a la media hora si no se les organiza algo que llene su tiempo, algo que esté ya digerido y que no les obligue a un mínimo esfuerzo de creatividad,  según señala el psicólogo americano Alvin Rosenberg en su libro “Niños agotados”.

En este sentido, la infancia se convierte en un ícono de la ansiedad difusa de una sociedad con miedo : miedo a las relaciones, miedo a la violencia en la escuela, miedo a internet, miedo al desempleo, a la droga,  al paro, a un trabajo mal pago, a la violencia callejera, a lo diferente o a lo desconocido.

En todo caso, puede que toque dejar de ejercer poder sobre el tiempo de los hijos para recuperar la autoridad del que guía, forma y escucha; es decir del que es “un padre” en sentido amplio.-

Fuente. http://www.cbc.ca/documentaries/doczone/2010/hyperparents/index.html

 

 

 

Estrés en fertilización asistida

Los tratamientos para la fertilidad tienen un fuerte impacto emocional en las mujeres que buscan quedar embarazadas por medio de estas técnicas.

Un estudio realizado en los países de Europa con mayor número de ciclos de reproducción asistida ha identificado qué aspectos del tratamiento contribuyen a generar stress psicológico. En el  estudio publicado en el “Human Reproduction Journal”, sobre pacientes de Francia, Alemania, Italia & España se concluye que “La infertilidad causa una serie de emociones que impactan negativamente en varios aspectos de la vida de la mujer”-explica Juan García Velasco, profesor de obstetricia y ginecología en la Universidad rey Juan Carlos I de Madrid- y agrega  ”está asociada a depresión, ansiedad, enojo y baja autoestima”.-

El estudio no solo analiza el impacto emocional de la infertilidad en la mujer, sino que también identifica aquellos aspectos de la estimulación ovárica que contribuyen a aumentar el estrés.

445 mujeres de 18 a 44 años con dificultades para concebir tomaron parte en el estudio, algunas nunca habían pasado por tratamientos de reproducción asistida  y otras  lo estaban recibiendo en ese momento o lo habían recibido en los últimos dos años.

La tercera parte de las participantes reconoció sentirse preocupada desde el inicio del tratamiento y casi la mitad dijo sentirse “avergonzada” o un “fracaso de mujer”.

Se vió que la ansiedad por las inyecciones y el deterioro de sus relaciones de pareja eran la principal causa de estrés. En este sentido, las mujeres que estaban recibiendo el tratamiento en ese momento decían sentirse más cercanas a sus parejas (33%). La mayoría sentía que sus parejas las apoyaban, especialmente en los casos en que ya habían recibido el tratamiento (63%)

Las mujeres que estaban bajo tratamiento dijeron sentirse más ansiosas al tener sexo y más impacientes o frustradas ó vulnerables o exhaustas, mientras que aquellas que no estaban siendo tratadas dijeron sentirse “confusas”.

A pesar de ser conscientes de las limitaciones de la edad, 68% nunca pensó que podrían tener un problema para concebir. Según García Velasco “para enfrentar los desafíos físicos y psicológicos del  tratamiento  es necesario establecer un protocolo de una cantidad mínima de inyecciones y una mayor cantidad de información para reducir el estrés e incrementar la satisfacción del paciente”

Los médicos que trabajan en fertilización asistida dan prioridad al estrés que se produce por los intentos fallidos por años  y señalan que habría que “educar” a las mujeres para consultar con el médico si tiene más de 30/35 años.  Desde luego este punto de vista sesga demasiada información referente a los aspectos psicológicos ligados a la maternidad , al tiempo que transforman la concepción en un “acto médico” desprovisto de  sensualidad, emociones y sentimientos. Sin detenernos a considerar que -efectivamente-el proceso mismo es muy estresante como cualquier intervención médica invasiva .

Creemos que mientras no se valore en su justa medida la importancia de la valoración psicológica previa,  la historia de la pareja, la historia de la mujer, el espacio que este hijo ocuparía en su vida, la relación con su cuerpo, la calibración de sus niveles de estrés y depresión asociados a la concepción, se estará generando una respuesta incompleta a una pregunta puede que mal planteada.

El desarrollo de nuevas formas de fertilización es una herramienta valiosa pero que puede devenir en problemática mientras se siga evitando valorar el aspecto intrapsíquico  y relacional. El proceso no termina con el éxito del procedimiento médico.

No es extraño que sea España -un país que tiende a simplificar y protocolizar el “sufrimiento psíquico”- el que mayor desarrollo de estas técnicas tiene de la mano de una legislación quizás excesivamente permisiva.-

Fuente : http://www.medicalnewstoday.com/releases/251116.php

Superficiales ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?

El libro de Nicholas Carr recorre algunas de las “bondades” de Internet para cuestionarlas, hecho en sí sorprendente en una época en que la red asemeja a una religión con múltiples profetas.

Es un libro interesante, tanto para el público en general como para el experto, que le ha valido a su autor una candidatura al Premio Pulitzer 2011. Carr no es solo alguien que escribe bien en un estilo ameno para un público heterogéneo sino que lo avalan sus cualificaciones universitarias (Harvard y Dartmouth) y una dilatada trayectoria profesional.

“Superficiales” es una obra basada en gran parte en su experiencia personal como usuario de Internet; por ejemplo sus problemas de concentración derivados de una década de conexión  online que  le dificultan la lectura profunda. A partir de una anécdota personal, desarrolla una investigación que repasa algunos de los temas centrales de la ciber psicología:

1) La informática como cambio de paradigma de los procesos mentales

2) El desarrollo de la neurobiologia

3) El impacto de las tecnologías en nuestras relaciones sociales

4) El impacto de la red en los medios de comunicación anteriores a ella

5) El efecto Google en la gestión de conocimiento y en la educación

6) La relación de la red con la evolución de la memoria humana y la inteligencia artificial

Y lo más interesante:

La denuncia de cómo el uso y abuso de Internet puede afectar nuestras capacidades cognitivas fomentado por la búsqueda de rentabilidad de Google.

Se nota la influencia de MacLuhan a la hora de enunciar tres ideas centrales:

1º) Internet es solo el último medio de comunicación pero la necesidad de comunicarse es anterior y no está determinada por la red

2º) A largo plazo los medios de comunicación  influyen en nuestra conducta y en nuestra forma de pensar solo por su estructura más que por la información que transmiten

3º) Los medios de comunicación nunca son neutros y rara vez podemos controlarlos. Una vez implantados no podemos elegir renunciar a ellos.

Carr  incorpora los avances en neurociencia, sobre todo el concepto de neuroplasticidad para explicar la forma en que el uso de la red modifica neurológicamente al usario debido precisamente a la forma en que funciona:

- existencia de múltiples enlaces

- facilidad en teclear una cosa y otra y pasar de un contenido a otro lo que afecta la capacidad de concentración

- sobrecarga de la capacidad cognitiva debido al exceso de información descontextualizada que afecta el proceso mismo de aprendizaje

¿Es Carr un detractor de Internet? No, desde luego que no pero su aporte echa luz sobre los temas centrales de estas primeras décadas del SXXI en las que todo está por definir. Los cambios en las relaciones sociales, en los procesos psicológicos, en el aprendizaje, en la comunicación de grupos traerán con ellos  una evolución de la psicología, la sociología, la didáctica, la ética, etc..algunos pueden entenderlo como el precio que pagamos por cambiar otros lo entenderán como una lógica evolución . Pero todos debiéramos tomar en cuenta que nada de esto servirá si no mejora nuestra empatia, nuestra capacidad de cooperar y nuestra amplitud de criterios.-

Carr, Nicholas: “Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?” http://www.editorialtaurus.com/es/libro/superficiales/

¿Que tal educar en lugar de medicar?

Jerome Kagan ha hecho unas interesantes reflexiones en “Der Spiegel”. Este ex profesor de Harvard es considerado uno de los más importantes psicólogos en el campo de la psicología evolutiva en el SXX y es autor de“Psychology´s Ghost”  un libro que analiza la crisis de la psicología.

Kagan denuncia la medicalización y la psicologización de conductas hasta hace poco “normales” en el curso de la vida, fenómeno oportunamente aprovechado por la industria farmacéutica.

Hay, dice, una continua invención de síndromes y enfermedades desde los trastornos sexuales varios hasta remedios contra la timidez o la depresión.

Kagan se refiere  sobre todo a  niños y adolescentes que han sido declarados “enfermos” ante mínimos problemas de conducta o aprendizaje.

Después de 50 años estudiando el desarrollo psicológico infantil concluye que algo no funciona bien cuando en los años ´60 la prevalencia de trastornos mentales infantiles en USA era muy baja y hoy es de 1 d cada 8 niños pero, agrega, se trata de un problema de diagnóstico.

Hace 50 años un niño que se distraía o no rendía era catalogado de “vago” hoy su maestro lo diagnostica, a priori, como “TDAH” y exige a los padres que consulten al pediatra (que no al psiquiatra o psicólogo infantil) para medicarlo con metilfedinato – la generación “Ritalin”-.

“El 90% de los 5.4 millones de niños diagnósticados como TDAH en USA no tienen un trastorno del metabolismo de la dopamina; los médicos tienen el medicamento e “inventan” el trastorno” afirma.
Pero,

¿Qué es un trastorno psíquico?

Si entrevistamos a niños y adolescentes entre 12 y 19 años utilizando los protocolos habituales, es probable que clasifiquemos hasta un 40% de ellos como “hiperkinéticos”o “depresivos”. Pero si se indaga más en su estilo de vida, si se le pregunta por sus intereses y relaciones el porcentaje baja hasta el 8%.
Por lo tanto, es ridículo dice el Dr. Kagan, tratar como “enfermo” al niño o adolescente normalmente ansioso o depresivo, con temores al cambio o desmotivado en una escuela que no lo estimula o desorientado sobre qué estudiar en una sociedad en crisis como la actual.

“La tristeza y el temor son parte de la vida misma, lo mismo que el enojo o la frustración”. Tratar estos sentimientos como patológicos significa solo una gran negocio sostenido por la industria y los psiquiatras e investigadores que trabajan para ella.
El efecto no es solo una medicalización excesiva sino un estigma social y una etiqueta que marca la historia de esa persona y con frecuencia tiene un efecto paralizante. Tema aparte para la “depresión y la bipolaridad” infantiles.

Todo comenzó-dice- cuando un grupo de médicos en Massachussets empezó a diagnosticar como “bipolares” a los niños que tenían rabietas, los laboratorios reaccionaron con entusiasmo porque los fármacos contra este tipo de trastornos son caros y así creció la tendencia de la mano de fuertes campañas de publicidad en congresos médicos y propaganda disfrazada de “divulgación”.

Según el psicólogo, “ocurre como en el SXV, cuando la gente creía que uno podía estar poseído por el demonio, hoy el exorcista es el médico que ha recibido algún visitador de laboratorio; los médicos son falibles más allá de su conocimiento, pensemos sino en Egas Moniz que se dedicó a cortar los lóbulos frontales de los esquizofrénicos porque creía que así los curaría…y recibió el Premio Nobel en 1949. Ahora, los niños diagnosticados como TDAH o bipolaridad son sujetos a dramáticos cambios en el metabolismo de sus neurotransmisores.”

“Es la historia de la humanidad: aquellos que tienen la autoridad creen que están haciendo lo correcto y dañan a aquellos que no pueden decidir”.-

¿Hay alguna alternativa a la medicación en caso de problemas-reales-de conducta? La educación, la tutoría, el seguimiento ¿Que tal tutorizar en lugar de la pildora?

Todo esto no quiere decir frivolizar los trastornos mentales. Claro que hay gente que sufre de esquizofrenia y dice escuchar la voz de su tatarabuelo, es gente que está mentalmente enferma y necesita ayuda. Una persona que se compra dos coches en un día y al día siguiente no puede salir de la cama tiene un trastorno bipolar o aquel que no puede comer en un restaurant porque siente que todos lo miran puede que tenga una neurosis fóbica.

Puede que el origen de su trastorno sean factores prenatales o vulnerabilidades del cerebro. Pero puede que haya causas sociales como la pobreza, o de la historia personal,  pérdidas, traumas. Los síntomas pueden parecer similares pero las causas son distintas. Los psiquiatras debieran volver a preguntar para hacer diagnóstico, buscar cuál es la causa.

Los estudios epidemiológicos dicen que 1 de 4 personas es un enfermo mental.El Centro para control y prevención de enfermedades en Atlanta anunció recientemente que 1 de cada 88 niños americanos tiene autismo.

“Esto es absurdo. Significa que los psiquiatras están llamando “autista” a casi cualquier niño que es socialmente raro o difícil”.

“Hace 60 años cuando me inicié en esta profesión pensaba que las circunstancias familiares eran cruciales para tener una vida exitosa, que si ayudábamos a los padres a hacer mejor su trabajo podríamos resolver todos esos problemas, por eso me dediqué a la psicología infantil . No reconocía la existencia de otras fuerzas como la cultura, el nivel social o incluso la neurobiología. Hoy en día ya no pienso igual pero me siento triste por lo que pasa y tal vez un poco avergonzado”.

Fuente: http://www.spiegel.de/international/world/child-psychologist-jerome-kagan-on-overprescibing-drugs-to-children-a-847500-2.html

_____________________________________________________

Jerome Kagan identifica cuatro problemas en la psicología contemporánea:

1) La indiferencia hacia el “setting” en el que se realizan las observaciones: edad, clase social, nivel educativo y su relación con los protocolos que se administran para buscar la “evidencia”: cuestiona por ejemplo que respuestas similares signifiquen estados psicológicos similares.

2) El hábito de basar las inferencias en causas simples más que en grupos a pesar de que una conducta puede ser el resultado de múltiples factores relacionados.

3) La definición de la enfermedad mental por síntomas independientemente de su origen

4) El tratamiento de elección basado en psicofármacos y formas de terapia que no son específicos para cada cuadro clínico.

Plantea así una discusión que debiera inspirar el debate necesario en esta disciplina .-

Psicoterapia por teléfono¿sirve?

Mantener la relación terapéutica por teléfono es una opción en algunos casos, por ejemplo  migraciones o deslocalizaciones por cuestiones laborales o de formación.

Sin embargo hay todavía poca información acerca del impacto que este estilo tiene en la calidad de psicoterapia.

Un estudio  realizado en la Northwestern University (USA) y publicado en el The Journal of the American Medical Association concluye que mientras que la versión telefónica logra una mayor tasa de adherencia al tratamiento, la versión cara a cara presenta un menor riesgo de recaída a los 6 meses de finalizada la terapia. El ensayo aleatorio se hizo sobre  325 pacientes con trastornos depresivos que siguieron un tratamiento cognitivo-conductual  de 18 semanas.

“La mejor adherencia de la psicoterapia telefónica parece venir al costo de un riesgo mayor de resultados más pobres una vez finalizada”, escribió el doctor David Mohr .

Estamos de acuerdo en que la terapia no presencial (telefónica o via internet) ha ido creciendo en la última década debido a la confluencia de varios factores:

- Mayor movilidad geográfica : más personas se van a estudiar fuera de su país o son deslocalizadas o emigran para trabajar en mejores condiciones

- Mayor acceso a recursos online y via telefóno: por el mayor desarrollo tecnológico de estos recursos y la baja en sus costos (Skype)

- Mayor consciencia de la utilidad de los procesos psicoterapeuticos en contextos de crisis o cambio.

Como siempre, será bueno establecer límites y posibilidades de este tipo de intervenciones, per estudios como los de Mohr ponen de manifiesto que las intervenciones online refuerzan la adherencia y el compromiso con la terapia, aunque es importante delimitar de que tipo de terapia hablamos y cuales son más sensibles a la “versión online”.

Otro de los puntos que es necesario señalar es el que se refiere a la innegable diferencia que existe entre una consulta online o telefónica cuando ya se ha instalado la relación transferencial terapeuta-paciente en una psicoterapia presencial de otra en la que nunca ha existido este encuentro. La psicoterapia online/telefónica  siempre será “asistencia psicoterapeutica “puntual o asesoramiento psicológico antes que psicoterapia en sentido estricto. Dicho esto también es necesario añadir que el canal hace al mensaje y que entonces la voz, los silencios, el tono va creando un nuevo contexto de encuentro. En elc aso de Skype, el videochat incluso agrega información al permitir al terapeuta acceder al espacio “fisico” del paciente.

En todo caso, se trata de trabajar en la dirección de ampliar los recursos terapeuticos que faciliten la resolución de los motivos de consultas utilizando las alternativas que aportan las  tecnologías de la comunicación de una manera inteligente.-

Fuente:http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/06/05/neurociencia/1338920538.html

http://www.lanacion.com.ar/1481262-la-psicoterapia-tambien-por-telefono

 

 

 

 

Miedo : una palabra sobrevalorada

El miedo está sobrevalorado. Parece que es importante no tener miedo, controlar el miedo, saber utilizar el miedo, entender al miedo.

Hay mucha gente que busca en internet las claves para superarlo. Lo que yo me preguntaría es ¿por qué tenemos tanto miedo?, más que ¿a qué le tememos?. Ya sabemos a qué:

a hablar en público

a fracasar

a volar

a la muerte

a los espacios abiertos

a los espacios cerrados

a los animales

a comer en publico

a la soledad

al desamparo

a lo desconocido

a lo diferente

a quedarnos sin trabajo

a que no nos quieran

…suma y sigue

ya habrás leido por ahí que el miedo es una reacción muy primaria que nos permite estar alertas y como tal es útil.

Entonces..¿donde está el problema? Creo que el problema comienza a partir de que las certezas que son una excepción, comenzaron a ser tratadas como la regla. Hace millones de años no era seguro que la comida estuviera allí, ni se podían predecir las tormentas, ni se sabía si aquel llegaba era amigo o enemigo.

A partir de ahí y con el paso de las generaciones y tanta agua bajo el puente nos hemos convertido en seres incapaces de lidiar con la incertidumbre y ese deficit pasa facturas a veces excesivas. Genera ansiedad, nos impide ser creativos, en definitiva nos paraliza. ¿Quién dijo que la seguridad es una valor?

Es por  eso que creo de lo que se trata es de aprender a convivir con el miedo y saber utilizarlo en lugar de desplegar estrategias variopintas para eludirlo.

He leído por ahí que hay quienes ya apuntan los cañones del desprestigio hacia la psicología positiva culpándola de todos los males: si cuando pierdes tu trabajo no debes tener miedo ni deprimirte sino debes pensar SOLO que es una oportunidad de CAMBIO, te sentirás un pringado si por un mes no quieres salir de la cama, que el problema no e sese, el problema es si sigues ahí un año después. Si antes de ir a esa cita con una persona que te gusta pero a la que apenas conoces tiemblas pensando en qué decir, en qué ponerte, adonde ir y coges el telefono para anularla, una voz interna madre de todos los gurúes de autoayuda te hablará de hombres que no escuchan , mujeres que aman demasiado, autoestimas pulverizadas…cuando es posible que solo se trata de que llevas un mal día para una conversación “a ciegas”, ya quedarás mañana .

Estas críticas hablan de que ya tenemos bastante con vivir para encima pensar que todo es posible y que si no lo logramos solo nosotros somos los culpables, la verdad es que en parte les doy la razón.

“El miedo no es tonto” dicen por ahí…y es verdad pero a veces es miope y eso también es verdad.

Lo que quiero decir es que se trata de conocer las propias zonas ciegas esas que no conocemos pero que los otros ven y eso solo se logra ejercitando la observación cuidadosa para no temer a sombras.

Y se trata también de saber que a veces las organizaciones, sobre todo las españolas, utilizian el miedo como un instrumento de gestión y eso sí que paraliza. Los miedos más habituales  son,s egún Pilar Jericó: miedo a no llegar a fin de mes, al cambio, al rechazo, al fracaso y el miedo a perder poder.

MIEDO es una palabra sobrevalorada, a veces no se pronuncia, es tabú. pero ¿qué son las crisis de ansiedad, el distrés y otras yerbas sino miedo, sobrevalorado, exagerado,?

No creo que se trate de buscar no tener miedo sino de usarlo como señal de que ahí hay un obstáculo y de que como en los tiempos de las cavernas una vez más: hay que atacar o huír…

Cuando tengo que elegir entre dos males, siempre prefiero aquel que no he probado.”

Mae West