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Redes sociales & autoayuda

Leemos en el diario Clarin una nota sobre el crecimiento del fenómeno de las redes sociales de autoayuda y lo encontramos francamente excesivo en sus inexactitudes.

Dentro de Internet las redes sociales han crecido en forma exponencial, tanto en forma de redes horizontales como Facebook o verticales, reuniendo a grupos unidos por intereses, necesidades o hobbies; personalmente nos encantan las redes sociales y trabajamos  con entusiasmo en su uso en psicología de la salud..

Las redes sociales alrededor de temas de salud no son nuevas, desde Patientslikeme han evolucionado en distintas opciones ,  siempre se trata de una motivación: saber más sobre alguna patología porque se es paciente o familiar de paciente, se desea superar un obstáculo (por ejemplo dejar de fumar) o consolidar un cambio de hábito practicando deportes o adelgazar, buscar pareja, vencer fobias o superar una pérdida.

Es sabido que el comportamiento en la red funciona por imitación del otro y que los otros: sus opiniones, su apoyo son el sostén de la permanencia propia.

La motivación a través de un grupo siempre ha sido más efectiva que la automotivación. Entonces ¿Cuál es la novedad?

Creo que denominar “autoayuda en red” a esas redes que promueven el encuentro de personas con la misma motivación es incorrecto. De hecho la “autoayuda” es un nicho de mercado que lleva décadas siendo explotado en forma de libros, talleres de gurús, DVD´s, etc…

Estaría bien delimitar el campo y entender que:

1) La mayoría de las personas utilizamos Internet para  saber que nos pasa si estamos enfermos,  que hacen los que son tímidos, solitarios, obesos, fóbicos como uno, donde conseguir eso que estoy buscando o que opinan  en la red de tal o cuál producto, espacio, viaje, coche, vino, ……largo etc que pienso comprar y  en este sentido lo que ya no se puede hacer es obviar la importancia de estos sitios.

¿Es eso autoayuda? creo que NO. De hecho  la autoayuda   está eliminando al otro, por lo tanto es una contradicción buscar “auto-ayuda en red”. Tiene poco sentido plantearse que a través de un cuestionario auto-administrado o de 1200 alternativas para responder a una pregunta podré superar lo que sea.

2) La autoayuda suele relacionarse con palabras como “crecimiento interior”, “superación” “autoestima” “coaching” “curso” “formula mágica” y desde luego reducir el valor de las redes sociales a herramientas de autoayuda es una agravio innecesario a la inteligencia colectiva.

Es útil y mucho  compartir experiencias en las redes porque apunta al sentido tradicional de la comunicación.

La importancia de la RED en la construcción social de la propia identidad no es nueva. Las redes familiares, laborales, de amigos,  sostienen y dan sentido al propio proyecto a través de la comunicación  facilitando la resolución de las crisis vitales y de las otras.

¿Cómo ha evolucionado la idea de RED en esta parte del globo caracterizada por el individualismo? En una sociedad en donde cada uno quiere hablar de sí mismo y donde el cuidado por lo “mío” suele superar al cuidado por lo “nuestro”, llama la atención el auge de las redes sociales virtuales que aparecen como una forma de superar esa ruptura de continuidad de vínculos que caracterizaba la sociedad del siglo pasado: conectarse via internet es una forma de tender redes (sociales) para hacer circular ideas, sentimientos y (auto)ayuda.

Pero, las redes sociales nunca podrán evitar el momento de enfrentamiento con el origen de nuestros padecimientos, físicos, psicológicos o espirituales.

Podemos asomarnos (si nos dejan) a esas redes que sostienen patologías como la anorexia, las autolesiones o el ejercicio físico compulsivo plagadas de historias tristes en donde abundan los “fuí mala” “hoy fracasé” “felicidades por haber llegado a los 42 kg tu puedes!” para concluir que hay que tener mucho cuidado con la “autoayuda” que nunca será sinónimo de salud-mejoría-curación.

Por eso, la función de estas redes nunca podrá ser terapéutica porque la contención mutua es solo una de las caras del tema y nunca superará el momento de responsabilidad que significa pedir ayuda profesional….y estar dispuesto a recibirla.

Pero la necesidad de sentirse querido y necesitado es universal, el eje de estas redes es el estímulo mutuo por eso sobra el “Auto” delante de la ayuda.

“No hay mayor negocio que vender a gente desesperada un producto que asegura eliminar la desesperación”. Aldous Huxley

Fuente:

http://www.clarin.com/sociedad/nuevo-Internet_0_752924784.html

http://elpais.com/diario/2011/10/16/eps/1318746414_850215.html

Superficiales ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?

El libro de Nicholas Carr recorre algunas de las “bondades” de Internet para cuestionarlas, hecho en sí sorprendente en una época en que la red asemeja a una religión con múltiples profetas.

Es un libro interesante, tanto para el público en general como para el experto, que le ha valido a su autor una candidatura al Premio Pulitzer 2011. Carr no es solo alguien que escribe bien en un estilo ameno para un público heterogéneo sino que lo avalan sus cualificaciones universitarias (Harvard y Dartmouth) y una dilatada trayectoria profesional.

“Superficiales” es una obra basada en gran parte en su experiencia personal como usuario de Internet; por ejemplo sus problemas de concentración derivados de una década de conexión  online que  le dificultan la lectura profunda. A partir de una anécdota personal, desarrolla una investigación que repasa algunos de los temas centrales de la ciber psicología:

1) La informática como cambio de paradigma de los procesos mentales

2) El desarrollo de la neurobiologia

3) El impacto de las tecnologías en nuestras relaciones sociales

4) El impacto de la red en los medios de comunicación anteriores a ella

5) El efecto Google en la gestión de conocimiento y en la educación

6) La relación de la red con la evolución de la memoria humana y la inteligencia artificial

Y lo más interesante:

La denuncia de cómo el uso y abuso de Internet puede afectar nuestras capacidades cognitivas fomentado por la búsqueda de rentabilidad de Google.

Se nota la influencia de MacLuhan a la hora de enunciar tres ideas centrales:

1º) Internet es solo el último medio de comunicación pero la necesidad de comunicarse es anterior y no está determinada por la red

2º) A largo plazo los medios de comunicación  influyen en nuestra conducta y en nuestra forma de pensar solo por su estructura más que por la información que transmiten

3º) Los medios de comunicación nunca son neutros y rara vez podemos controlarlos. Una vez implantados no podemos elegir renunciar a ellos.

Carr  incorpora los avances en neurociencia, sobre todo el concepto de neuroplasticidad para explicar la forma en que el uso de la red modifica neurológicamente al usario debido precisamente a la forma en que funciona:

- existencia de múltiples enlaces

- facilidad en teclear una cosa y otra y pasar de un contenido a otro lo que afecta la capacidad de concentración

- sobrecarga de la capacidad cognitiva debido al exceso de información descontextualizada que afecta el proceso mismo de aprendizaje

¿Es Carr un detractor de Internet? No, desde luego que no pero su aporte echa luz sobre los temas centrales de estas primeras décadas del SXXI en las que todo está por definir. Los cambios en las relaciones sociales, en los procesos psicológicos, en el aprendizaje, en la comunicación de grupos traerán con ellos  una evolución de la psicología, la sociología, la didáctica, la ética, etc..algunos pueden entenderlo como el precio que pagamos por cambiar otros lo entenderán como una lógica evolución . Pero todos debiéramos tomar en cuenta que nada de esto servirá si no mejora nuestra empatia, nuestra capacidad de cooperar y nuestra amplitud de criterios.-

Carr, Nicholas: “Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?” http://www.editorialtaurus.com/es/libro/superficiales/

¿Que tal educar en lugar de medicar?

Jerome Kagan ha hecho unas interesantes reflexiones en “Der Spiegel”. Este ex profesor de Harvard es considerado uno de los más importantes psicólogos en el campo de la psicología evolutiva en el SXX y es autor de“Psychology´s Ghost”  un libro que analiza la crisis de la psicología.

Kagan denuncia la medicalización y la psicologización de conductas hasta hace poco “normales” en el curso de la vida, fenómeno oportunamente aprovechado por la industria farmacéutica.

Hay, dice, una continua invención de síndromes y enfermedades desde los trastornos sexuales varios hasta remedios contra la timidez o la depresión.

Kagan se refiere  sobre todo a  niños y adolescentes que han sido declarados “enfermos” ante mínimos problemas de conducta o aprendizaje.

Después de 50 años estudiando el desarrollo psicológico infantil concluye que algo no funciona bien cuando en los años ´60 la prevalencia de trastornos mentales infantiles en USA era muy baja y hoy es de 1 d cada 8 niños pero, agrega, se trata de un problema de diagnóstico.

Hace 50 años un niño que se distraía o no rendía era catalogado de “vago” hoy su maestro lo diagnostica, a priori, como “TDAH” y exige a los padres que consulten al pediatra (que no al psiquiatra o psicólogo infantil) para medicarlo con metilfedinato – la generación “Ritalin”-.

“El 90% de los 5.4 millones de niños diagnósticados como TDAH en USA no tienen un trastorno del metabolismo de la dopamina; los médicos tienen el medicamento e “inventan” el trastorno” afirma.
Pero,

¿Qué es un trastorno psíquico?

Si entrevistamos a niños y adolescentes entre 12 y 19 años utilizando los protocolos habituales, es probable que clasifiquemos hasta un 40% de ellos como “hiperkinéticos”o “depresivos”. Pero si se indaga más en su estilo de vida, si se le pregunta por sus intereses y relaciones el porcentaje baja hasta el 8%.
Por lo tanto, es ridículo dice el Dr. Kagan, tratar como “enfermo” al niño o adolescente normalmente ansioso o depresivo, con temores al cambio o desmotivado en una escuela que no lo estimula o desorientado sobre qué estudiar en una sociedad en crisis como la actual.

“La tristeza y el temor son parte de la vida misma, lo mismo que el enojo o la frustración”. Tratar estos sentimientos como patológicos significa solo una gran negocio sostenido por la industria y los psiquiatras e investigadores que trabajan para ella.
El efecto no es solo una medicalización excesiva sino un estigma social y una etiqueta que marca la historia de esa persona y con frecuencia tiene un efecto paralizante. Tema aparte para la “depresión y la bipolaridad” infantiles.

Todo comenzó-dice- cuando un grupo de médicos en Massachussets empezó a diagnosticar como “bipolares” a los niños que tenían rabietas, los laboratorios reaccionaron con entusiasmo porque los fármacos contra este tipo de trastornos son caros y así creció la tendencia de la mano de fuertes campañas de publicidad en congresos médicos y propaganda disfrazada de “divulgación”.

Según el psicólogo, “ocurre como en el SXV, cuando la gente creía que uno podía estar poseído por el demonio, hoy el exorcista es el médico que ha recibido algún visitador de laboratorio; los médicos son falibles más allá de su conocimiento, pensemos sino en Egas Moniz que se dedicó a cortar los lóbulos frontales de los esquizofrénicos porque creía que así los curaría…y recibió el Premio Nobel en 1949. Ahora, los niños diagnosticados como TDAH o bipolaridad son sujetos a dramáticos cambios en el metabolismo de sus neurotransmisores.”

“Es la historia de la humanidad: aquellos que tienen la autoridad creen que están haciendo lo correcto y dañan a aquellos que no pueden decidir”.-

¿Hay alguna alternativa a la medicación en caso de problemas-reales-de conducta? La educación, la tutoría, el seguimiento ¿Que tal tutorizar en lugar de la pildora?

Todo esto no quiere decir frivolizar los trastornos mentales. Claro que hay gente que sufre de esquizofrenia y dice escuchar la voz de su tatarabuelo, es gente que está mentalmente enferma y necesita ayuda. Una persona que se compra dos coches en un día y al día siguiente no puede salir de la cama tiene un trastorno bipolar o aquel que no puede comer en un restaurant porque siente que todos lo miran puede que tenga una neurosis fóbica.

Puede que el origen de su trastorno sean factores prenatales o vulnerabilidades del cerebro. Pero puede que haya causas sociales como la pobreza, o de la historia personal,  pérdidas, traumas. Los síntomas pueden parecer similares pero las causas son distintas. Los psiquiatras debieran volver a preguntar para hacer diagnóstico, buscar cuál es la causa.

Los estudios epidemiológicos dicen que 1 de 4 personas es un enfermo mental.El Centro para control y prevención de enfermedades en Atlanta anunció recientemente que 1 de cada 88 niños americanos tiene autismo.

“Esto es absurdo. Significa que los psiquiatras están llamando “autista” a casi cualquier niño que es socialmente raro o difícil”.

“Hace 60 años cuando me inicié en esta profesión pensaba que las circunstancias familiares eran cruciales para tener una vida exitosa, que si ayudábamos a los padres a hacer mejor su trabajo podríamos resolver todos esos problemas, por eso me dediqué a la psicología infantil . No reconocía la existencia de otras fuerzas como la cultura, el nivel social o incluso la neurobiología. Hoy en día ya no pienso igual pero me siento triste por lo que pasa y tal vez un poco avergonzado”.

Fuente: http://www.spiegel.de/international/world/child-psychologist-jerome-kagan-on-overprescibing-drugs-to-children-a-847500-2.html

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Jerome Kagan identifica cuatro problemas en la psicología contemporánea:

1) La indiferencia hacia el “setting” en el que se realizan las observaciones: edad, clase social, nivel educativo y su relación con los protocolos que se administran para buscar la “evidencia”: cuestiona por ejemplo que respuestas similares signifiquen estados psicológicos similares.

2) El hábito de basar las inferencias en causas simples más que en grupos a pesar de que una conducta puede ser el resultado de múltiples factores relacionados.

3) La definición de la enfermedad mental por síntomas independientemente de su origen

4) El tratamiento de elección basado en psicofármacos y formas de terapia que no son específicos para cada cuadro clínico.

Plantea así una discusión que debiera inspirar el debate necesario en esta disciplina .-

¿Are you mom enough?

Jamie Lynne Grumet protagoniza una polémica portada en  TIME al ser fotografiada por Martin Schoeller con su hijo de tres años;  es una madre de Los Angeles que defiende la teoria del apego (attachment parenting) versión William Sears.  La “crianza con apego” ha ganado adaptos en los últimos 20 años desde la publicación de “The baby book” por el Dr. Sears y su esposa Martha, padres de 8 hijos que entre otras recomendaciones  abogan por  la lactancia natural exclusiva, por demanda y extendida en el tiempo (hasta lo 6/7/8 años o lo que haga falta), el co-lecho y el “baby wearing” en el que el niño esta físicamente atado a sus padres por un cabestrillo.

La teoria del apego fué desarrollada por John M Bolwby en los años 50 mientras trabajaba para la OMS; en 1951 publica ” Cuidado maternal y salud mental” desarrollando su teoría acerca  de la necesidad del bebé de establecer un fuerte vínculo en los primeros seis meses de vida como condición para desarrollar una personalidad segura a partir de las figuras de apego.

El trabajo de Bowly  observando a menores con problemas de conducta, incorporó las investigaciones de Konrad Lorenz sobre el apego y la impronta más allá de la provisión de alimento.

Y es aquí en donde se produce el gran salto cualitativo entre la teoría de Sears y la teoría del apego clásica.

Lo importante, dice Bowly,  es el VINCULO que se establece a partir de una relación basada en actitudes y cercanías, es un proceso que  se desarrolla desde el nacimiento y pasa por distintas fases, culminando hacia los 3 años.

Los primeros seis meses son muy importantes en tanto las primeras experiencias permiten al bebé decodificar qué funciona y qué no en  ese mundo de señales y comunicación que empieza a formarse a través de la primera figura de apego : la madre. Por eso la alimentación por demanda (darle el pecho siempre que llora) o el co-lecho  o  el tenerlo siempre en brazos son actitudes que suponen un fondo de violencia simbólica ¿Por qué?

Pues porque  cada vez que el niño llora no siempre es porque tiene hambre y porque la leche materna no es la panacea universal, puede tener sed, sueño, calor, frio, estar mojado o simplemente aburrido y además llora porque no sabe decir “ESTOY HARTO!”.

Porque cada vez que llora por la noches no lo hace para molestar sino porque se siente inseguro en su cuna, o porque tiene miedo a la oscuridad y necesita la voz materna para calmarse o el movimiento de mecer la cuna, no el co-lecho como única solución o su contrario también sostenido por algunos pediatras: dejarlo llorar en soledad.

Y porque la cercanía física se transforma en asfixiante cuando impide al niño usar el espacio de acuerdo a sus necesidades.

¿Qué si es importante la lactancia materna? claro que sí, pero no garantiza la calidad del apego. Una madre puede dar de mamar a su bebé por demanda 8 veces al día hasta los 3 años y mientras tanto hablar por teléfono o buscar imágenes en Pinterest, o puede darle de mamar hasta los cuatro o cinco meses y establecer una seguridad afectiva basada en la reciprocidad y en el respeto, depende siempre del vínculo, de la calidad del afecto.

Otro tanto podemos decir del co-lecho. Confundir la dificultad de la madre en romper la relación de simbiosis con su bebé con una conducta de “apego” es un error que solo puede conducir a complicaciones en el desarrollo de la personalidad.

Hace ya más de cincuenta años Arminda Aberastury, psicoanalista argentina,  consideró que la aparición de los dientes (seis meses de edad), la marcha (un año) y el lenguaje (15 a 24 meses)  eran momentos claves en el proceso de separación-individuación del niño y probó a través de observaciones y análisis de niños la idoneidad de su teoría.

La idea de mantener la “burbuja simbiótica” madre-hijo, sin padre, sin Otro, sin cultura, sin grupo solo puede conducir a niños, adolescentes y adultos, temorosos del “mundo exterior” y poco confiados en su capacidad de pedir lo que necesitan.

Confundir la realidad con lo simbólico es un grave error como lo es también el someter a los padres a la presión del “¿Lo estoy haciendo bien?” obligándolos a vulnerar su propia intimidad y la de sus hijos.

Una vez más lo importante no es solo el QUE pasa sino y sobre todo el “COMO pasa”, las lecturas literales de estas cuestiones difícilmente conduzcan a relaciones materno filiales más saludables.-

Los amigos de Barney

Hay quien piensa que Como conocí a vuestra madre es la heredera de Friends, la mítica serie de los ´90. Si eso es cierto, tiene el mérito de haberla superado usando un delicado balance entre la comedia, el análisis de carácter y la discusión filosófica. La serie reconstruye aspectos básicos de nuestra vida: las relaciones, la autoestima y la identidad a través de una narrativa fluida y nutritiva.

Si Friends representaba la  comedia de situación fácil e ingenua dirigida a la denominada “Generación Y”, Como conocí a vuestra madre supera el modelo incluyendo la dimensión de la historia  personal y esto no es poco en esta época en donde hay palabras como: narración, historia, emociones, causa, que parecen haber caído en desuso. Así como Friends apelaba a nuestros aspectos más tontos e inmaduros, Como conocí a vuestra madre nos recuerda que estamos construyendo una historia en la que habrá cosas que perduran: relaciones significativas, profesiones placenteras, la experiencia y el sentido de autonomía y la confianza. No hay problema en enamorarnos de los personajes: un arquitecto soltero y adorable, un abogado comprometido, una maestra de parvulario, una periodista resiliente y un aparentemente ambicioso hombre de empresa. Cada uno representa aspectos de nuestra vida y es fácil identificarnos con ellos. Queremos apasionarnos con lo que hacemos como Ted, tener una inquebrantable intimidad con nuestra pareja, como Marshall y Lily, nos cuesta llegar donde deseamos como Robin, y quisiéramos que la vida fuera una fiesta como la de Barney. Creo que el éxito de esta sitcom es el reflejo de una necesidad social de “pasar al siguiente nivel”, de hacer conexiones entre el pasado y el presente, analizar diferencias y restablecer la idea de que la introspección no es una mala palabra. Puede que estemos asistiendo a un salto cualitativo interesante y prometedor, en la línea de “En terapia” (En Terapia), otra serie nada masiva y más bien dramática pero novedosa en su formato.

Barney Stinson es sin lugar a dudas el personaje más popular de la serie, con su perpetuo buen humor y su personalidad ególatra nos hizo creer durante cinco temporadas que solo era un narcisista, inteligente y con temor al compromiso. Pero a partir de la sexta temporada, todo cobra un nuevo sentido: hay un mandato paterno “No dejes de ir de fiesta”; ese padre perdido en la memoria detuvo la vida emocional de Barney a través del mecanismo de la identificación. Si pierdes algo pero te transformas en lo que pierdes (o en cómo crees que es lo que pierdes) entonces no lo has perdido del todo. Barney no pudo hacer su duelo por el padre infantil, no pudo “matar al padre” simbólicamente, por eso cuando lo encuentra en la vida real 30 años después,  no puede reconocerlo sin asumir que algo en él también debe morir para que el Barney adulto crezca. Hasta ahora Barney ha sido un observador irónico de la vida de los otros (su teoría de la sirena es memorable), veremos que sucede cuando se enfrente a sus propios deseos y tenga que aprender a demandar su satisfacción; seguramente y en sus propias palabras “será legendario”.

(Artículo publicado en la Revista JOIA/Julio 2011)

http://www.associaciojoia.org/revista/juliol2011/catala/

Big bang theory: toc, toc, toc ¿Penny?

 

 

En Big Bang theory  cuatro “freakies” en la treintena: Sheldon, Leonard, Howard y Rajesh (científicos  doctorados en física nuclear e ingeniería espacial) comparten situaciones cómicas intercalando teorías físicas con referencias a series de culto como “La guerra de las galaxias”, sistemas operativos (Windows7, Linux), redes sociales (Facebook, twitter) ó personajes de comics (Batman). La única mujer es Penny, camarera, guapa y representante normal del estar por casa, sin grandes expectativas intelectuales.
La serie es un éxito y el personaje de Sheldon (Cooper) cosecha 140.000 fans en Facebook, aunque tampoco quiere decir nada si lo comparamos con los 5.500.000 de seguidores de “Dexter” en la misma red. Y entonces ¿Por qué nos interesa?. Porque toda la popularidad de Sheldon parece depender del interés que despierta su conducta ególatra y dependiente, su hipocondría y sus rituales como el de tocar siempre tres veces a la puerta de Penny y llamarla por su nombre, o bañarse siempre a la misma hora. Sus amigos no lo son en el sentido estricto del término pero aceptan su superioridad intelectual basada en el CI de 187 que él no se cansa de recordar. En esta serie nada es lo que es en el sentido estricto del término: las relaciones sexuales y sociales brillan por su ausencia, hay un fondo de ansiedad, un estar preguntando todo el tiempo ¿Y cómo haremos esto? ¿Y cómo haremos aquello otro? y una búsqueda en las leyes de la física de respuestas que den sentido a lo que pasa. Si cerramos los ojos y escuchamos los diálogos, parecen un grupo de chicos de entre 12 y 16 años en plena pubertad descubriendo el mundo al otro lado de la puerta. Sheldon representa el control de todo aquello que no se entiende, un control logrado a través de una estructura neurótica obsesiva….sí! Sheldon es un neurótico obsesivo y no sufre de Síndrome de Asperger como se comenta por ahí. Su CI de 187 lo incapacita para la inteligencia emocional y para la conexión con las señales del cuerpo, no hay nada más solitario y menos dinámico que un superdotado, pero este síndrome tan popular y tan mal sustentado etiológicamente lo emparentaría con el autismo y nada más lejos de la realidad. Sheldon puede decir“Cuando me entere que soy un robot¿seré capaz de manejarlo?”,  percibe que el aislamiento afectivo lo automatiza de alguna desconocida forma y esto le preocupa. Atrae a los adolescentes varones de clase media que se identifican, como siempre lo han hecho, con aquello que desmonta sus miedos a crecer, a la sexualidad y a los afectos, legitimando los espacios en los que se sienten seguros ( los códigos, los rituales cibernéticos, el lenguaje binario). Sheldon ama a la psicología conductista que le permite corregir aquello que no tolera a golpe de condicionamiento y valora la evidencia científica; por ahí se cuela el discurso de una sociedad que se angustia ante la frustración, que no tolera el dolor ni soporta la incertidumbre, que necesita “ver para creer”…y si la neuroimagen no nos dice nada, será que nada hay que decir…..,apunta Sheldon :”¿Tienes un letrero de sarcasmo?”.

Hombres maltratados: cuando es ella quien violenta

Si no puedes ser fuerte y sin embargo no puedes ser débil, eso resultará en tu derrota”.

Sun Tzu “el arte de la guerra”

La idea de que un hombre puede ser objeto de abuso o violencia por parte de su pareja heterosexual  o por parte de su hija cuidadora (si se trata del padre mayor dependiente) es poco creíble en los contextos en los que se trata la violencia familiar, por eso muchos hombres se niegan a admitir que son “hombres maltratados” en forma pública. Se trata  de mitos y estereotipos que es necesario analizar y que explican la cuestión de los roles basados en la existencia de un “sexo débil”, dado a la ternura, la emocionalidad, necesitada de amparo y protección, frente al “sexo fuerte”, el macho enérgico, competitivo, callado, invulnerable a los afectos y proveedor.

Pero resulta que la clínica confirma que los hombres pueden ser víctimas de violencia física, psicológica, económica o sexual.

Existe solo en España un registro de muerte de hombres a manos de sus parejas (unos 600 anuales) así como un % de suicidios de hombres relacionados con situaciones de abuso no denunciadas o procesos contenciosos de divorcio.

Y eso no invalida que lo contrario también sea cierto y seguramente más extendido por razones de las que ya hemos hablado en este blog.

Desde el psicoanálisis debemos marcar que lo que importa no es el determinante biológico de los géneros, sino la dinámica del fantasma: esa escenificación imaginaria en la que el sujeto se haya presente y que representa en forma más o menos deformada la realización de un deseo inconsciente.

Pero el peso que los estereotipos culturales tienen sobre lo que circula en el discurso social impide precisar en su real magnitud el alcance de este fenómeno que además es “des -conocido” por jueces, legisladores y por la sociedad en su conjunto. La verdad es que no se considera violencia al abuso de una mujer a un hombre.

Hace un par de años el caso del profesor Neyra despertó una oleada de apoyo a la intervención de un hombre para proteger a una mujer que estaba siendo agredida. A nadie se le ocurre pensar que si el agredido hubiera sido un hombre se podría intervenir, causa risa pensar que “el débil puede estar venciendo al fuerte”. Ejemplos de este tipo abundan en los programas cómicos de TV, en la publicidad o en algunas  viñetas.-

El varón no se separa ni pide ayuda por causa de estos estereotipos y porque su propia imago de hombre en contacto con el fantasma que lidera su relación de pareja lo paraliza. El varón es el que “lleva los pantalones” “nunca llora”, para muchos es imposible asumir la caída de la superioridad que se espera de él.

Hay sentimientos que son comunes a todos los seres maltratados independientemente de su edad o sexo:

Pobre autoestima, soledad, vergüenza, culpa, indecisión, inhibición. La soledad masculina es en este sentido total: nunca habla de lo que le pasa ni con los amigos, ni con la familia, su respuesta habitual es el silencio o el huir momentáneamente de la situación.U n hombre no  denuncia porque nadie piensa que la conducta de su pareja es potencialmente peligrosa a pesar de los casos que dicen lo contrario. O un padre no va a denunciar a la hija que lo cuida porque se siente vulnerable y avergonzado de la inversión de roles.

La violencia siempre tiene el mismo origen:

PODER Y CONTROL SOBRE EL OTRO Sigue leyendo