Archivo mensual: agosto 2012

Superficiales ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?

El libro de Nicholas Carr recorre algunas de las “bondades” de Internet para cuestionarlas, hecho en sí sorprendente en una época en que la red asemeja a una religión con múltiples profetas.

Es un libro interesante, tanto para el público en general como para el experto, que le ha valido a su autor una candidatura al Premio Pulitzer 2011. Carr no es solo alguien que escribe bien en un estilo ameno para un público heterogéneo sino que lo avalan sus cualificaciones universitarias (Harvard y Dartmouth) y una dilatada trayectoria profesional.

“Superficiales” es una obra basada en gran parte en su experiencia personal como usuario de Internet; por ejemplo sus problemas de concentración derivados de una década de conexión  online que  le dificultan la lectura profunda. A partir de una anécdota personal, desarrolla una investigación que repasa algunos de los temas centrales de la ciber psicología:

1) La informática como cambio de paradigma de los procesos mentales

2) El desarrollo de la neurobiologia

3) El impacto de las tecnologías en nuestras relaciones sociales

4) El impacto de la red en los medios de comunicación anteriores a ella

5) El efecto Google en la gestión de conocimiento y en la educación

6) La relación de la red con la evolución de la memoria humana y la inteligencia artificial

Y lo más interesante:

La denuncia de cómo el uso y abuso de Internet puede afectar nuestras capacidades cognitivas fomentado por la búsqueda de rentabilidad de Google.

Se nota la influencia de MacLuhan a la hora de enunciar tres ideas centrales:

1º) Internet es solo el último medio de comunicación pero la necesidad de comunicarse es anterior y no está determinada por la red

2º) A largo plazo los medios de comunicación  influyen en nuestra conducta y en nuestra forma de pensar solo por su estructura más que por la información que transmiten

3º) Los medios de comunicación nunca son neutros y rara vez podemos controlarlos. Una vez implantados no podemos elegir renunciar a ellos.

Carr  incorpora los avances en neurociencia, sobre todo el concepto de neuroplasticidad para explicar la forma en que el uso de la red modifica neurológicamente al usario debido precisamente a la forma en que funciona:

- existencia de múltiples enlaces

- facilidad en teclear una cosa y otra y pasar de un contenido a otro lo que afecta la capacidad de concentración

- sobrecarga de la capacidad cognitiva debido al exceso de información descontextualizada que afecta el proceso mismo de aprendizaje

¿Es Carr un detractor de Internet? No, desde luego que no pero su aporte echa luz sobre los temas centrales de estas primeras décadas del SXXI en las que todo está por definir. Los cambios en las relaciones sociales, en los procesos psicológicos, en el aprendizaje, en la comunicación de grupos traerán con ellos  una evolución de la psicología, la sociología, la didáctica, la ética, etc..algunos pueden entenderlo como el precio que pagamos por cambiar otros lo entenderán como una lógica evolución . Pero todos debiéramos tomar en cuenta que nada de esto servirá si no mejora nuestra empatia, nuestra capacidad de cooperar y nuestra amplitud de criterios.-

Carr, Nicholas: “Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?” http://www.editorialtaurus.com/es/libro/superficiales/

¿Que tal educar en lugar de medicar?

Jerome Kagan ha hecho unas interesantes reflexiones en “Der Spiegel”. Este ex profesor de Harvard es considerado uno de los más importantes psicólogos en el campo de la psicología evolutiva en el SXX y es autor de“Psychology´s Ghost”  un libro que analiza la crisis de la psicología.

Kagan denuncia la medicalización y la psicologización de conductas hasta hace poco “normales” en el curso de la vida, fenómeno oportunamente aprovechado por la industria farmacéutica.

Hay, dice, una continua invención de síndromes y enfermedades desde los trastornos sexuales varios hasta remedios contra la timidez o la depresión.

Kagan se refiere  sobre todo a  niños y adolescentes que han sido declarados “enfermos” ante mínimos problemas de conducta o aprendizaje.

Después de 50 años estudiando el desarrollo psicológico infantil concluye que algo no funciona bien cuando en los años ´60 la prevalencia de trastornos mentales infantiles en USA era muy baja y hoy es de 1 d cada 8 niños pero, agrega, se trata de un problema de diagnóstico.

Hace 50 años un niño que se distraía o no rendía era catalogado de “vago” hoy su maestro lo diagnostica, a priori, como “TDAH” y exige a los padres que consulten al pediatra (que no al psiquiatra o psicólogo infantil) para medicarlo con metilfedinato – la generación “Ritalin”-.

“El 90% de los 5.4 millones de niños diagnósticados como TDAH en USA no tienen un trastorno del metabolismo de la dopamina; los médicos tienen el medicamento e “inventan” el trastorno” afirma.
Pero,

¿Qué es un trastorno psíquico?

Si entrevistamos a niños y adolescentes entre 12 y 19 años utilizando los protocolos habituales, es probable que clasifiquemos hasta un 40% de ellos como “hiperkinéticos”o “depresivos”. Pero si se indaga más en su estilo de vida, si se le pregunta por sus intereses y relaciones el porcentaje baja hasta el 8%.
Por lo tanto, es ridículo dice el Dr. Kagan, tratar como “enfermo” al niño o adolescente normalmente ansioso o depresivo, con temores al cambio o desmotivado en una escuela que no lo estimula o desorientado sobre qué estudiar en una sociedad en crisis como la actual.

“La tristeza y el temor son parte de la vida misma, lo mismo que el enojo o la frustración”. Tratar estos sentimientos como patológicos significa solo una gran negocio sostenido por la industria y los psiquiatras e investigadores que trabajan para ella.
El efecto no es solo una medicalización excesiva sino un estigma social y una etiqueta que marca la historia de esa persona y con frecuencia tiene un efecto paralizante. Tema aparte para la “depresión y la bipolaridad” infantiles.

Todo comenzó-dice- cuando un grupo de médicos en Massachussets empezó a diagnosticar como “bipolares” a los niños que tenían rabietas, los laboratorios reaccionaron con entusiasmo porque los fármacos contra este tipo de trastornos son caros y así creció la tendencia de la mano de fuertes campañas de publicidad en congresos médicos y propaganda disfrazada de “divulgación”.

Según el psicólogo, “ocurre como en el SXV, cuando la gente creía que uno podía estar poseído por el demonio, hoy el exorcista es el médico que ha recibido algún visitador de laboratorio; los médicos son falibles más allá de su conocimiento, pensemos sino en Egas Moniz que se dedicó a cortar los lóbulos frontales de los esquizofrénicos porque creía que así los curaría…y recibió el Premio Nobel en 1949. Ahora, los niños diagnosticados como TDAH o bipolaridad son sujetos a dramáticos cambios en el metabolismo de sus neurotransmisores.”

“Es la historia de la humanidad: aquellos que tienen la autoridad creen que están haciendo lo correcto y dañan a aquellos que no pueden decidir”.-

¿Hay alguna alternativa a la medicación en caso de problemas-reales-de conducta? La educación, la tutoría, el seguimiento ¿Que tal tutorizar en lugar de la pildora?

Todo esto no quiere decir frivolizar los trastornos mentales. Claro que hay gente que sufre de esquizofrenia y dice escuchar la voz de su tatarabuelo, es gente que está mentalmente enferma y necesita ayuda. Una persona que se compra dos coches en un día y al día siguiente no puede salir de la cama tiene un trastorno bipolar o aquel que no puede comer en un restaurant porque siente que todos lo miran puede que tenga una neurosis fóbica.

Puede que el origen de su trastorno sean factores prenatales o vulnerabilidades del cerebro. Pero puede que haya causas sociales como la pobreza, o de la historia personal,  pérdidas, traumas. Los síntomas pueden parecer similares pero las causas son distintas. Los psiquiatras debieran volver a preguntar para hacer diagnóstico, buscar cuál es la causa.

Los estudios epidemiológicos dicen que 1 de 4 personas es un enfermo mental.El Centro para control y prevención de enfermedades en Atlanta anunció recientemente que 1 de cada 88 niños americanos tiene autismo.

“Esto es absurdo. Significa que los psiquiatras están llamando “autista” a casi cualquier niño que es socialmente raro o difícil”.

“Hace 60 años cuando me inicié en esta profesión pensaba que las circunstancias familiares eran cruciales para tener una vida exitosa, que si ayudábamos a los padres a hacer mejor su trabajo podríamos resolver todos esos problemas, por eso me dediqué a la psicología infantil . No reconocía la existencia de otras fuerzas como la cultura, el nivel social o incluso la neurobiología. Hoy en día ya no pienso igual pero me siento triste por lo que pasa y tal vez un poco avergonzado”.

Fuente: http://www.spiegel.de/international/world/child-psychologist-jerome-kagan-on-overprescibing-drugs-to-children-a-847500-2.html

_____________________________________________________

Jerome Kagan identifica cuatro problemas en la psicología contemporánea:

1) La indiferencia hacia el “setting” en el que se realizan las observaciones: edad, clase social, nivel educativo y su relación con los protocolos que se administran para buscar la “evidencia”: cuestiona por ejemplo que respuestas similares signifiquen estados psicológicos similares.

2) El hábito de basar las inferencias en causas simples más que en grupos a pesar de que una conducta puede ser el resultado de múltiples factores relacionados.

3) La definición de la enfermedad mental por síntomas independientemente de su origen

4) El tratamiento de elección basado en psicofármacos y formas de terapia que no son específicos para cada cuadro clínico.

Plantea así una discusión que debiera inspirar el debate necesario en esta disciplina .-