Sobreviviendo a Sigmund…..

Psicopatía y relaciones afectivas I

Julio 31, 2008 · 2 comentarios

Se define al TAP (trastorno antisocial de la personalidad) como un patrón permanente de violación de las normas sociales, comportamiento impulsivo, emotividad excesiva y grandiosidad.-

Presenta a menudo actings-out ( reacciones inesperadas) que conducen a situaciones de extrema violencia y ataques de ira.-

Se trata de individuos que acostumbran utilizar conductas de manipulación y violación de los derechos de otros y a menudo (aunque no siempre) se implican en conductas criminales (ej. adolescentes que quemaron a una anciana en un cajero automático en Barcelona).-

El prototipo del psicópata presenta alteraciones en áreas como las relaciones interpersonales, las emociones y el autocontrol. Son incapaces de sentir culpa, y en general son inteligentes y engañosos.-

Buscan emociones fuertes y el castigo no suele surtir efecto porque carecen de miedo a la consecuencia de sus actos. El antisocial se comporta con sinceridad tal que hace pensar a los otros que cree en los valores humanos.-

Hay tres ejes sobre los que es posible analizar la conducta antisocial desde el punto de vista de sus relaciones personales y en especial sus relaciones de pareja:

  1. Cosificación afectiva: Mientras que la persona afectada por un trastorno narcisista de la personalidad necesita el reconocimiento permanente del otro para sentirse vivo, el antisocial no necesita a la gente para fortalecer su autoestima. Los otros no existen si no es posible obtener algo de ellos.
  2. Menosprecio/maltrato: Suelen basar sus relaciones personales en el menosprecio y el maltrato, así como el desprecio al otro. A diferencia del narcisísta que tiende a menospreciar (” tu vales menos que yo) el antisocial usa la cosificación exclama “tu no vales nada”.- Después de un tiempo de relación las parejas de antisociales pierden su energía vital y devienen conformistas y resignadas. Manifiestan una especie de disociación mente-cuerpo: saben que debería salir de la relación pero su cuerpo no reacciona, suelen decir que se encuentran “profundamente enamorados”.-
  3. Irresponsabilidad emocional:en el estilo antisocial la culpa o el remordimiento no tienen cabida. No existe la idea de compromiso y todavía menos el concepto de obligaciones adquiridas.

Para entender por qué una persona de estas características es capaz de seducir a otra en apariencia sana e inteligente hemos de tomar en cuenta:

  1. Los antisociales (hombres o mujeres), son encantadores y seductores durante la conquista y después de ella.-
  2. Las personas que se relacionan con un antisocial compensan en esta relación sus propias falencias, dado que algunos comportamientos del antisocial resultan “dignos de admiración” para alguien vulnerable

El que elige una pareja con rasgos antisociales suele buscar no un compañero/ a afectivo/a sino un “guardaespaldas afectivo”. Lo que se sienten incapaces de hacer por sí mismos lo hace el otro que “garantiza” seguridad.

Generalmente las relaciones avanzan hacia una profundización de la anulación de sí mismos por parte d euno de los miembros ó una tendencia a buscar con argumentos,  cambiar la irracionalidad del comportamiento antisocial. Las dos posiciones terminan en fracaso.-

Conclusión:

Una personalidad antisocial o psicopática es casi imposible de modificar; la adicción a las “emociones fuertes” y la incapacidad de controlarse generada por una historia traumática (abusos infantiles, abandono o sobreprotección) forman una red dificil de romper. Un antisocial se siente orgulloso de su manera de vivir y de sus actos ¿por qué razón cambiaría?

Los trastornos en que las personas se siente cómodas con sus síntomas son conocidos como “egosintónicos”, en contrapartida a los “egodistónicos” en los que el sujeto sufre por su problema y busca ayuda.

En el caso de los antisociales solemos encontrar  que ejercen vínculos afectivos tóxicos que pueden terminar en violencia de género (entre otras cosas), por lo que es muy importante poder hacer una evaluación de todas las variables en juego.

La adicción a las “emociones fuertes”puede ser compartida por la pareja pero unir patologías es crear una patología mayor. En estos casos existen pocas o nulas posibilidades de negociar o mediar: el secreto está en reconocer la propia vulnerabildiad y separar el “sentimiento de afecto” de la realidad pura y dura.-

Bibliografía:

Hare.RD (2003) Sin consciencia. Barcelona paidós

Echeburúa, E (1998) Personalidades violentas. Madrid pirámide

Riso W / Luna I: estilos afectivos tóxicos.revista del COPC julio-agosto 2008

Categorías: patologias de la posmodernidad · psicologia forense · psicoterapia de pareja · sociología de la violencia · violencia familiar
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