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Se. han descrito dos tipos de representaciones sociales sobre las causas del desempleo:
· estructural, la situación se percibe como consecuencia de esquemas sociales, económicos o políticos
· conductual, el trabajador atribuye a su perfil personal, sus acciones, etc., la razón de su desempleo.
Ambas representaciones aparecen en forma secuencial; la estructural ser despedido y la conductual al buscar trabajo y no encontrarlo.
Galende (1997) analiza cómo la caída del Estado Benefactor arrastró las consignas de universalidad, igualdad y equidad, dejando librados los riesgos de la existencia a una cobertura que depende de la capacidad económica del trabajador.
En tanto prevalecen las leyes del mercado por sobre las de la comunidad, y la lógica del contrato sobre la de la justicia social, los riesgos son la imprevisibilidad y la falta de reglas.-
Cuando Freud plantea el antagonismo entre las exigencias pulsionales y las restricciones impuestas por la cultura, refiere que la justicia social implica que que la violencia individual (la ley del más fuerte o del mercado) no prime sobre el poder comunitario.
En la representación social del desempleo de tipo conductual según la cual se atribuye a causas personales (historia laboral, formación, actividad gremial, etc.) el estado de no trabajo podemos encontrar el síndrome de desocialización de la problemática laboral. En el que siempre existe un momento de “victimización”.-
Es importante diferenciar causas y efectos del desempleo, pues a los fines de la comprensión psicopatológica resulta tan errónea la culpabilización como la pura y compasiva victimización.
Los altos niveles de desempleo, sub empleo o condiciones inhumanas laborales han llevado a algunos autores a pensar el problema en términos de la prescindencia del hombre, de una gran masa humana sobrante.
Otros (Méda, Racionero) han orientado su examen en función de la prescindencia del trabajo, en tanto el trabajo ya no conservará su centralidad como organizador social.
.Racionero (1983) propone un cambio de mentalidad que supere la lógica protestante del trabajo y recupere la tradición del otium cum dignitate.
Para este autor el crecimiento económico continuo es una “enfermedad” y no un éxito, pues toda fuerza, aunque beneficiosa inicialmente, se torna nociva y de signo opuesto si se aplica indefinidamente. En este sentido, opone al “más de lo mismo” (incremento cuantitativo) el desarrollo cualitativo (aumento de calidad y complejidad social). Curiosamente el afán económico (como fin absoluto) genera cada vez más pobreza, mientras que para el autor se trata de un cambio en la visión de las reglas de juego con un perfil”ecológico”.-
Desde el punto de vista psicosocial existen dos modelos frecuentemente utilizados.
· 1) la Teoría de la Privación (Jahoda) que parte de considerar aquello que el trabajo brinda (organización temporal, vínculos exogámicos, objetivos trascendentes e identidad social) y desde allí investigar qué provoca el desempleo, de qué priva al sujeto.
· 2) Describe el proceso psicosocial que transita el desempleado: shock, búsqueda activa, pesimi smo y fatalismo. Esta secuencia también se conoce como Síndrome del desocupado (negación, angustia y resignación).
La edad es un apartado importante, ya sea que consideremos el grupo etáreo central (adultos), la vejez o el desempleo juvenil (final de la adolescencia).
Galli y Malfé; (1996) establecen tres parámetros para valorar una crisis.No será patológica mientras:
· no altere la capacidad de transformar y transformarse activamente,
· se conserve la percepción del sufrimiento como parte de la vida y con un sentido y
· permanezca la capacidad de imaginar.
Todo ello recuerda los estudios de Freud según las cuales el trabajo constituye un elemento de valor en la salud y la economía psíquica, en tanto liga con firmeza al individuo a la realidad y es una vía privilegiada para las transformaciones auto y aloplásticas.(de sí mismo y del medio)
La perspectiva freudiana del trabajo no ha sido tan desarrollada. En ocasión de definir la salud y las metas del tratamiento psicoanalítico, Freud distingue dos terrenos de pertinencia: el amor y el trabajo.
También señala que ninguna acción une al individuo tan firmemente a la realidad como el trabajo, este lo inserta en la comunidad humana y regula sus vínculos y la distribución de bienes.
En síntesis, pensar la actividad laboral desde el punto de vista psicoanalítico supone considerar el valor del trabajo en la economía psíquica, la importancia de la actividad en su relación con la naturaleza y su función en las relaciones intersubjetivas.
La satisfacción en el trabajo, entonces, puede estar relacionada con el reconocimiento que se obtiene, o bien puede relacionarse con el producto (un artesano con su obra), o bien puede derivar del placer por la cooperación.
Para Freud la actividad laboral:
- Permite procesar la hostilidad (fraterna, narcisista o d dominio)
- Constituye un espacio en el que se canalizan sentimientos de injusticia, celos, envidia, furia (por obedecer a una realidad contrapuesta al principio de placer).
- Permite desarrollar los sentimientos de pertenencia, la ambición y la creatividad.
- Es un modo de desarrollar los vínculos exogámicos, buscar reconocimiento social y lograr una independencia orgullosa respecto de la autoridad familiar .-
La crisis del desempleo
Toda persona que ha perdido su trabajo enfrenta un proceso d duelo y como tal ha de enfrentar la etapas que cualquier pérdida implica.
. Puede ocurrir que uno pierda el trabajo, pero también puede suceder que lo perdido sea un compañero a quien han despedido o bien un cierto clima o formas de trabajo (por cambios organizacionales, restricciones económicas, etc.).
En el caso de las llamadas “reestructuraciones”, cuando muchos de los que trabajan “quedan en la calle” pero al menos por un tiempo no le ha tocado a uno, suelen entrar en pugna intensos sentimientos de culpa (e identificación con los que han quedado afuera) con las investiduras narcisistas y egoístas que permiten sustraerse del destino de lo perdido.
Es importante valorar el efecto de la vergüenza.
El sentimiento de vergüenza puede aparecer ligado al estar desocupados o bien al hecho de tener que buscar un empleo.
Aquellos en quienes la vergüenza se asocia a “estar desempleados” tienen mayor posibilidad de investir la nueva búsqueda. En cambio, quienes se avergüenzan de buscar manifiestan un sentimiento de herida narcisista ante la posibilidad, por ejemplo, de ser vistos mientras buscan trabajo.
Incluso, y llamativamente, les sucede aun estando solos en sus casas.
Se puede desarrollar un estado de apatía y furia (con cierta megalomanía) en el cual va desapareciendo el sentimiento de vergüenza.
Cuando Freud diferencia el duelo y la melancolía señala, como uno de los observables, la falta de vergüenza en la segunda.
En algunos casos se evidencia la rabia por tener que acatar una realidad, en otros aparece más la tendencia a la autodenigración. Parafraseando a Freud podríamos decir que en ellos la sombra del trabajo cayó sobre el yo.
Conclusión:
El desempleo es una crisis en tanto cambio, implica una reacomodación de valores, roles y un resignificado d ela propia historia. Laboral, social, familiar9 en relación con el trabajo, el dinero el estatus etc…
Socialmente, asistimos a un cambio en las reglas y el valor del trabajo, con la desaparición del estado de bienestar y la estabilidad como tendencia.
Todo ello confluye en una ecuación en la que es importante :
1) trabajar todas las etapas del duelo por el trabajo perdido
2) fortalecer las funciones yoicas ligadas a la autoestima
3) reinventar los roles entendiendo el desempleo como una oportunidad de desarrollar habilidades y competencias no exploradas.
4) Trabajar el miedo al cambio y romper la asociación entre oficio y profesión.-
5) Desarrollar la asertividad y la capacidad de ver el todo más que como suma de partes para valorar la estructura en su conjunto a fin de ver detalles antes no percibidos porque no era necesario. Llamaremos a esto efecto “full Monty”, con el objetivo de desdramatizar la situación por un lado y aportar la idea de creatividad como base de superación de la crisis por otro.-
Bibliografía:
Dejours, Ch.; (1998) “De la psicopatología a la psicodinámica del trabajo”, en Organización del trabajo y salud (Dessors, D. y Guiho-Bailly, M., comps.), Ed. Lumen HVMANITAS.
Freud, S.; (1915) Duelo y melancolía, O.C., Tomo XIV, Amorrortu Editores. Freud, S.; (1921) Psicología de las masas y análisis del yo, O.C., Tomo XVIII, Amorrortu Editores.
Freud, S.; (1923) Neurosis y psicosis, O.C., Tomo XIX, Amorrortu Editores.
Freud, S.; (1930) El malestar en la cultura, O, C., Tomo XXI, Amorrortu
Maldavsky, D.; (2000) “Procesos subjetivos en la adicción al trabajo y al endeudamiento”, en Actualidad Psicológica, N° 280.
Plut, S.; (2000a) “Estrés laboral: revisión y propuestas”, en Actualidad Psicológica, N° 280.
Racionero, L.; (1983) Del paro al ocio , Ed. Anagrama.
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