Foto:. Richard Avedon
El trabajador europeo está desconcertado. Por la noche, se acuesta
con el nuevo discurso dominante: las empresas deben tomarse en serio la
necesidad de conciliar la vida laboral y la vida privada, los países
más productivos no son aquéllos en los que se trabaja más
horas, las empresas modernas miman al máximo la salud de su gente,
sociólogos y filósofos nos han prometido para el siglo XXI una
nueva sociedad del ocio, con tiempos de trabajo cortos gracias a la
implantación de las nuevas tecnologías.. . Por la mañana, el
mismo trabajador se desayuna con la confirmación de que la
conciliación era sólo un cascarón verbal: lo que de verdad
viene es una brecha, un enorme boquete abierto en el techo de su semana
laboral y en el de Europa, la cuna del modelo social.
* Aún peor que en China
<http://www.elpais. com/articulo/ sociedad/ semana/65/ horas/revienta/ sueno/\
europeo/elpepisoc/ 20080613elpepiso c_1/Tes#despiece 1>
La OIT advierte de los riesgos de trabajar más de 50 horas semanales
España no prevé cambios, pero la competencia de sus vecinos
será dura
¿Deben los europeos trabajar más horas para ser más
competitivos en el mundo, como les permite la decisión adoptada esta
semana por una mayoría de países miembros de la Unión Europea,
ante el desmayo de un Gobierno español que promete no aplicarla?
¿Hasta qué punto la Vieja Europa, donde soplan fuertes vientos
liberales, va a cometer perjurio contra sus propias bases sociales en
ese empeño?
Los defensores de la polémica decisión, que requiere una
bendición del Parlamento Europeo que no está clara por la
movilización de la izquierda que se avecina, niegan la mayor: que no
hay golpe social. No en vano, el Reino Unido, tras 15 años de
batalla, ha logrado colar la expresion de moda, la free-choice o libre
elección. Dicen: si un trabajador quiere trabajar más allá de
las 48 horas semanales que fija el marco legal europeo -en España, se
cumplan o no, son 40 las horas contempladas en el Estatuto de los
Trabajadores, salvo en el caso de colectivos con su propio estatuto,
como los médicos, los bomberos o la policía, y salvo que se hagan
horas extra, hasta un máximo de 80 al año- ¿por qué se le
debe impedir bajo ciertas condiciones?
John Messenger, investigador principal del Programa sobre las
Condiciones de Trabajo y del Empleo de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), subraya desde Ginebra “el probable impacto negativo
para la salud y seguridad de los trabajadores, y también para el
equilibrio de su vida laboral y privada,” que resultaría de una
semana generalizada de hasta 65 horas.
Según la OIT, 600 millones de personas trabajan “excesivamente” , es decir, “más de 48 horas a la semana”, el límite que esta organización estableció hace 90 años. Diversos informes de la OIT afirman que trabajar más de 50
horas por semana eleva el estrés y la fatiga, causa desórdenes en
el sueño, malos hábitos de vida y, a la larga, transtornos
musculoesquelé ticos, enfermedades cardiovasculares y mentales,
infecciones crónicas.
¿Hasta qué punto superar las 48 horas se mantendrá como
excepción? “La negociación individual entre la empresa y el
trabajador que plantea la directiva no es de igual a igual. La
situación del trabajador es de debilidad total”, advierte Raúl
Riesco, director general de Trabajo. El ex secretario de Estado de
Economía y profesor de IESE Alfredo Pastor prefiere plantearlo en
estos términos: “El trabajador con talento, el crack buscadísimo
por las empresas, tiene poder de mercado como para negociar. Por eso
algunos sugieren que se está dando un margen de libertad. Pero para
la mayoría de trabajadores sin ese poder, hablar de 60 horas es
plantear un recorte a la protección social”.
El Gobierno español ha avanzado que seguirá sin permitir que se
supere el tope de las 40 horas. Pero Riesco admite “preocupación por
la posibilidad de estar rodeados de países donde las largas jornadas
se eleven a la categoría de normal y que intenten captar empresas, es
un golpe al modelo europeo”.
“O abrir la puerta a la competencia desleal, o volver a las historias de
Charles Dickens”, reflexiona Toni Ferrer, secretario confederal de
Acción Sindical de UGT, quien, junto a CC OO, ha prometido hacer una
“dura campaña” para que el Europarlamento ataje la norma. “Si no, el
desapego del ciudadano europeo con la UE se disparará”, añade. Los
sindicatos parecen recobrar bríos con esta batalla en la actual
Europa liberal. Se enfrentan a un disparo a su propio papel y al de la
negociación colectiva. “Al trabajador individual va a serle imposible
resistir la presión de una compañía que exija alargar el horario
laboral”, augura Ignacio Fernández Toxo, secretario de Acción
Sindical de CC OO. Prevé un otoño caliente.
A la cabeza de la manifestación se han puesto los médicos. No
sólo porque les afecta en particular la posibilidad de alargar la
semana laboral a 65 horas, sino porque la directiva distingue, en el
caso de una guardia, entre periodo activo y periodo inactivo. Contempla
la posibilidad de que el tiempo que un médico pasa de guardia en un
hospital, pero durante el que no atiende directamente a un paciente, no
sólo no sea considerado tiempo de trabajo, sino que se interprete
como tiempo de descanso.
“Vamos hacia el desastre. La directiva, si se aplica, cuestionará el
compromiso con la calidad de la asistencia de los médicos y con su
salud”, subraya Patricio Martínez, jefe del Servicio de
Psiquiatría del Hospital de la Esperanza de Barcelona y secretario
general de la Confederación Estatal de Sindicatos de Médicos.
Diversas sentencias del Tribunal de Justicia de Luxemburgo -una de
ellas, en 2000, a raíz de un litigio sobre el régimen laboral de
los médicos dependientes de la consejería de Sanidad de la
Comunidad Valenciana- dejan bien claro que la jornada laboral máxima
de los médicos debe ser de 48 horas semanales, guardias incluidas. La
directiva las ignora.
“¿Acaso nos van a poner un cronógrafo? ¿Y si el médico no
está con un paciente pero revisa un expediente o espera el resultado
de una analítica? ¿Está descansando? “, se interroga
Martínez, quien advierte que en la directiva tampoco queda claro que
se pueda respetar la actual obligación de descansar un día tras
haber hecho una guardia. “El motivo de toda esta cruzada es el
déficit de médicos”, explica el doctor Carlos Amaya, neurocirujano
de La Paz y vicepresidente de la Federación Europea de Médicos
Asalariados. El Reino Unido amplió en un 20% la oferta de plazas de
estudiantes en sus facultades de Medicina y no la cubrió. “Así que
intentan estirar la jornada de los que tienen”, añade Amaya.
“Es imposible una atención sanitaria de calidad con una semana
laboral de 65 horas”, corrobora Loren Mármol, enfermera de 42 años
que trabaja en el servicio de Urgencias y el área quirúgica del
Hospital Espíritu Santo de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona).
Mármol entra en el centro a las 21 horas y se queda 10 más.
Hay semanas en que aplica este horario lunes, martes, viernes, sábado y
domingo. Las alterna con otras cortas, de dos días, miércoles y
jueves. “En la práctica, si alguien se pone malo y te piden que
vayas, no te ponen una escopeta, pero, en fin…”, cuenta.
Algunos empresarios sí se pronuncian abiertamente a favor de la
directiva, sobre todo en sectores con fama de conllevar jornadas
laborales largas, y en especial todo en determinadas épocas del
año. Emilio Gallego, secretario general de la Federación
Española de Hostelería, opina a este respecto que “la economía
europea necesita de una flexibilizació n del mercado laboral en cuanto
a la distribución del tiempo de trabajo. Esta decisión, como todo
cambio, genera incertidumbre, pero puede ser buena para la
competitividad” .
“En un restaurante familiar, trabajar menos de 10 horas al día es
imposible”, sentencia Jordi Vila, chef del establecimiento Alkimia, de
Barcelona. A sus 34 años, asegura que ha pasado por 17 restaurantes y
“nunca” ha trabajado menos de 12 horas al día. Ahora, en el suyo
propio, dice: “Cuando oigo hablar de las 35 horas pienso que yo las hago
¡en dos días y cuarto!”.
La restauración, la hostelería, el comercio, la medicina, la
asistencia a las personas, el periodismo, los servicios profesionales
son carne de jornadas largas. Clara G., que se debate entre semanas de
45 horas y otras de 30 en un geriátrico, confiesa que “tanto
psicológicamente como físicamente, trabajar muchas horas seguidas
resulta agotador, ya que el trabajo implica movilizar a personas mayores
sin mucha fuerza”.
Las consultoras de Recursos Humanos no esconden su sorpresa. “Hablar de
60 horas va a contracorriente” , dice Begoña Benito, directora general
en España de Watson Wyatt. “Si habláramos de casos puntuales
voluntarios, me parecería fabuloso, soy liberal. Pero según se
aplique, se corre un riesgo: que las empresas se aprovechen”, anticipa.
En Europa se ha puesto de moda el concepto de la flexiseguridad.
Conciliar la seguridad en el puesto de trabajo con la flexibilidad que
requiere la empresa. La experta en Derecho Laboral Esther Sánchez,
asegura desde Esade: “Tal vez estemos poniendo demasiado el acento en la
flexibidad laboral, más que en la seguridad. Esto es una
regresión”.
Aún peor que en China
- China. La ley laboral china data de 1995 y fija la jornada en ocho
horas diarias, cinco días a la semana, aunque el modelo puede ser
flexible con el permiso de la autoridad. En todo caso, el tiempo extra
no debe superar una hora diaria en general y nunca más de tres. En un
mes, no se pueden realizar más de 36 horas suplementarias (nueve a la
semana), lo que fija el tiempo de trabajo semanal máximo en 49 horas.
Pero muchos trabajadores se ven obligados a hacer jornadas de más de
11 horas, seis días a la semana, para elevar sus magros salarios.
- EEUU. La semana laboral estadounidense es, normalmente, de 40 horas. La
Ley de Buenas Prácticas Laborales de 1938 establece que el resto de
horas se compensen en concepto de “trabajo extraordinario” , con una
remuneración del 150% respecto al salario base. Sin embargo, en
trabajos que exigen una elevada cualificación como la abogacía o
la inversión bancaria, rara vez se cumple este límite. A los
trabajadores se les suele asignar una jornada diaria que comienza a las
nueve de la mañana y finalizada a las cinco de la tarde, con poco
más de quince minutos para el almuerzo. En cuanto a vacaciones, a los
nuevos empleados no se les concede más de una semana al año.
EXTRAÍDO DE EL PAÍS (14 DE JUNIO DE 2008):
http://www.elpais. com/articulo/ sociedad/ semana/65/ horas/revienta/ sueno/e\
uropeo/elpepisoc/ 20080613elpepiso c_1/Tes
<http://www.elpais. com/articulo/ sociedad/ semana/65/ horas/revienta/ sueno/\
europeo/elpepisoc/ 20080613elpepiso c_1/Tes>
Aportado al grupo “amigos de xoroi” por Hubert_Mason
